miércoles, 23 de junio de 2010

ESCUELA DE MANDARINES, DE MIGUEL ESPINOSA (I)


Carátula que preserva la primera edición del libro y datos de impresión (el tiempo ya ha hecho de las suyas)

Con mi maestro, Miguel Espinosa, inicio hoy una nueva sección en el blog: Frases de puntillas. Intentaré recoger en ella la sabiduría maravillosa que la lectura nos despierta y estimula, las frases que se nos introducen en el alma como un relámpago de belleza y un resumen de conocimiento.

Me voy a centrar en una única obra de Miguel Espinosa, su obra magna: Escuela de mandarines. Es difícil para mí no verter el libro entero, un acierto de principio a fin cuya lectura encomiendo con fervor, pues no defrauda y, en los tiempos feos que corren, más de uno encontrará en él un bálsamo para la inteligencia y un acicate para el ingenio. La sonrisa permanente está asegurada. Quien se adentre en sus páginas, descubrirá un universo, un cosmos regido por la profundidad del pensamiento de su autor y por su siempre manifiesto amor a la palabra.

A continuación, como un mero aperitivo para abrir boca, incluyo frases al azar de Escuela de mandarines:

«Hace milenios de milenios existía un famoso Estado, llamado Feliz Gobernación, aunque, en verdad, la dicha sólo pertenecía allí a unos pocos, como descubrirá quien prosiga leyendo. Seis castas formaban el suceso: unos mandarines; unos legos, auxiliares de aquéllos; unos becarios, aspirantes al mandarinazgo; unos alcaldes, lacayos rurales del Poder; unos hombres de estaca, también apodados soldados, y un Pueblo. Por encima de las castas reinaban un Gran Padre Mandarín y un Conciliador, generalmente Dictador.»

«El necesario rigor obliga a comenzar la historia cuando la Feliz Gobernación sólo era una escombrera de hombres heces y vocablos huecos, amontonados por la espada de oscuros déspotas, que imploraban la tradición y aseguraban restaurar la pasada grandeza, nunca resucitada.»

«Sin embargo, por ninguna parte surgía una doctrina, un artista ni un talento; el pensamiento se hallaba extrañado, y la belleza, olvidada.»

«En esta época, la casta de los mandarines, otrora reflexiva y depositaria de un glorioso Libro, la Escritura, era pura bambalina.»

«La Vejez sonrió desde los evos. Su desdentada boca mostró una mueca de niño en la cuna, porque el desvalimiento se comporta idéntico, y todo fin imita su principio.»

«Has de saber que no logró pisar ni el “Registro de los Tontos”, inventario que acepta trescientas clases. Su fama habita la omisión, y su recuerdo, la noche sin aurora.»

«Yo soy importante, y tú, un pelagatos;
me reúno en Claustro y levanto el dedo,
ungido como estoy de instituciones.
Visto de toga, hablo entre susurros,
siempre rodeado de estatales misterios.»

«Como habitante del Planeta, encarno la necesidad de protestar, y aquí estoy con esta figura, parábola de los hechos.»

«Ya no te llamarás como tus padres decidieron, sino Eremita, por motivo de encarnar la soledad y monólogo de la espontaneidad que protesta.»

«–Eremita, corazón ingenuo –repuso–, poco sabes de resignaciones, primera ley de los Espíritus. El amor se resigna ante los hechos, y la vida, ante la muerte; habitar el mundo es una gran resignación; una individualidad es una resignación.»

«Nadie quiere romper definitivamente con la inocencia.»

«Prefería parecer oscuro y excéntrico a elegido y distinto.»

«¡Loor al ser que se emociona ante la presencia del ser, y más si pretende compensar de la existencia a la criatura! Aquello se llama amor, y esto, ternura.»

«Protesta del Hecho y ama la inocencia avasallada.»

«Pertenezco a la Octava Clase de los Espíritus, o sea, a los que se sonrojan y callan desde el principio de los tiempos, avergonzados de contemplar lo histórico.»

«Sólo el rostro nos delata, y aun esto escapa a quienes no son expertos en vergüenzas.»

«La cara pocha del Gran Padre simboliza la inamovible palidez de estar en el Mundo y admitir los hechos, es decir, la desvergüenza metodizada. Sé tú su real antítesis o constante rubor de venir y ver, porque la inocencia, la espontaneidad y la inclinación que ama no son pálidas.»

«Día llegará en que, rodeado de la mentira, la estupidez, el mal, la locura, la explotación y la inmisericordia, recelarás de ti mismo, y dudarás si el necio, el malvado y el loco eres tú, y ellos los fieles de la verdad, la belleza y la bondad.»

«La gente de estaca era impenetrable, inasequible e inconvencible.»

«Ni siquiera mil siglos de mando pueden engañar a mil siglos de desnudez.»

«Sólo entre iguales se adivinan los pensamientos.»

«El juez de los Hechos pensó: Estos lacayos engordan lamiendo la Cosa Pública, y ahora presumen de intimidad. En verdad que la Tierra aguanta insolencias.»

«Hueles a ropilla oficial y guiso de homenaje.»

«Imperando Cirilo, el Lego Mundacio, propuso que la viveza de la voz y el brillo de la pupila fueran considerados como indicio de inconformismo… El Becario Falca pidió que la renuncia a cualquier prebenda o cargo público se valorase como nihilismo… Antes, el melancólico Fustos había solicitado, durante quinientos años, que la repulsa de un tazón de leche en una Residencia de Becarios se apreciase como síntoma de criminal universalismo… Celón, el Lego de los Festejos, sugirió que la espontánea carcajada fuera reputada como profesión de naturalismo… Pitodoto el Panegirista, hoy casi olvidado, pidió que se tuviese como antiapologismo toda afonía y mutismo… Ficato, Boquita Ortodoxa, grande entre los Preceptistas Asociados Para la Salvación de los Justos, exigió que el uso del método inductivo fuera, sin apelación, condenado como cientifismo subversivo…»

«“El hombre nace desnudo y sospechoso…” (aforismo de Dedoro el Teólogo)»

«–¡Tontucios, diarreicos, insanos,
orates, tartamudos, insensatos,
delirantes, beocios, nefríticos,
becados, lelos, carantoñeros,
disparatados, barbancas, ineptos,
cobistas, locos, incapaces,
guillados, picoteros, chinchosos,
tochos, inmoderados, memos,
vesánicos, anormales, lunáticos,
verbosos, vomitosos, idos,
pagados, mantenidos y sopados!:
Estos son los hombres que nos rigen y gobiernan –exclamó Pascalio–. ¿Habrá en el mundo mejor especie? En cuestión de Gobernación, yo sostengo que un diarreico sólo puede ser sustituido por otro diarreico; un verboso, por otro verboso, y un sopado, por otro sopado. ¡No hay solución!»

«–¿Por qué no resumes de una vez, concretando que la mula soporta hasta quince quintales de ortodoxia? Aprende a ser conciso.»

«Porque no poseo intereses, no padezco injurias, y así nada tengo que llevar a la general competencia. Sin embargo, debo irritarme, enternecerme y avergonzarme de los ultrajes, expoliaciones y alienaciones padecidos por otros.»

«Por recomendación del Gran Lego de los Disidentes, mi semejante, hago saber que ciertos excarcelantes suelen ocultarse bajo el moderno tapujo de pacíficos amantes del vocablo preciso y honrados adversarios de la retórica, propagando la subversión de sustantivo en sustantivo y de adverbio en adverbio.»

«Calixto fundó el Movimiento Subjetivo, aproximadamente hacia el año 1.503.290. Becario a punto de concluir los estudios, deslizó en unos exámenes la expresión “a mi juicio”, por lo cual fue inmediatamente frustrado y devuelto a la gentecilla.»

«Logonio fue becario de cámara, adjunto de un mandarín, hacia el año 1.506.325. Pero “un día se rajó los calzones, y en nombre de la Lógica, se cagó delante de los mandarines, al tiempo que decía: Os devuelvo la manutención, porque mi condición me exige razonar”.»

«Solamente los Procónsules podían llamar Prima Hermana a la tradición.»

«Permiso de Diccionario:
Es decir, libertad de expresión. La frase fue acuñada en tiempos del Procónsul Filadelfo, cuyos aduladores, a fin de monopolizar el lenguaje, obtuvieron un rescripto que prohibía el uso del Diccionario Gramático sin licencia estatal. Luego establecieron un Censo de Solicitadores del Diccionario o Permiso de Vocabulario.»

«Tu tendencia a buscar causas y razones pone en los hechos la complejidad de la inteligencia, complicando innecesariamente la realidad –puntualizó el Mentor.»

«La Feliz Gobernación es una conjunción de vivos y muertos en sustancial identidad de alcaldes que robaron y roban, devotos que delataron y delatan, disparatados que predicaron y predican, y Procónsules que degollaron y degüellan. No has de ignorar la Historia, parvulito. Conociéndola, te irritarás, sonrojarás y protestarás con mayor razón, aunque también pudiera suceder que te murieras de risa y hubiéramos de enterrarte.»

«Quienes se confunden con sus prebendas, carecen de prisa, porque viven perdurantes. Así los alcaldes, los legos, los mandarines y los dictadores quieren largos y lentos los años.»

«La Feliz Gobernación se fundamenta sobre el hecho de que el Pueblo está fuera de la Historia; los alcaldes son corruptos; los hombres de estaca, jugadores de dados; los legos, trotones de merecimientos; y los becarios, naturalezas acatantes y absortas en su porvenir.»

«“Quien come y come de los mandarines, jamás vuelve a usar palabras originarias, y conforme más gordo y carnoso deviene, más conformista se torna, más lacayo”. (Del comentario “Presencia de Falca o del Piadoso Niño”, del Barberillo Autodidacto)»

«–¡Huid del pensamiento!, ¡rechazad el juicio y su lógica, origen de toda subversión! Sabed que los dioses castigan también con el don del talento –agregaba el Teólogo. Y se mordía los labios con excitación, para añadir al susto de los vocablos el susto de la mueca.»

«Sólo permanece lo inactual.»

«En un Claustro no puede entrarse por las buenas. No eres enmucetado. ¿Cómo te atreviste, pues, a inventar?»

«La religión es un suceso político, y la mediocridad de los dioses oficiales, un principio de seguridad:
“Cada hombre lleva en su interior una imagen de la Divinidad, que se convierte en Hecho cuando muchos acuden a reverenciarla. El dios de la conciencia es simple Naturaleza, y el dios celebrado, religión o Historia, en suma: Gobernación”. (Libro de los Mandarines).
"La mayor tentación del individuo consiste en pretender que su dios devenga universalmente celebrado. Por ello, tras cualquier predicador de fiestas, se esconde un predicador de dioses y tras éste, un reformador”. (Idem)»

«Lo individual carece de relevo.»

«Hacer arte no es conspirar.»

«El hombre acopia irritación, lo cual es bueno, pero carece de sistema.»

«Desde que di en pensar por mi cuenta, los avispados me predijeron mal porvenir, y no erraron.»

«En nuestra Gobernación, los dioses y el pensamiento sólo valen en cuanto aparecen institucionalizados.»

«Llamo espíritu a la conjunción de cuatro algos que nuestra inteligencia ve separados: sentir intelectual, sentir estético o emocional, sentir del tiempo o memoria, y sentir ético o conciencia moral.»

«“Llamo lacayos a los individuos que, por poseer un amo, se realizan seguros e importantes en una determinada actualidad”. (De “Observación de mi Cuñada”, de Martino)»

«“El sentir estético es el reino de la absoluta libertad” (De los aforismos de Takehiko Mitsukuri)»

«“Llamo trivialidad a la comparecencia de enunciaciones que nada expresan, pues no contienen sentir estético, ético, eidético ni memorial” (De los aforismos de Takehiko Mitsukuri)»