martes, 9 de agosto de 2011

SABIDURÍA CLÁSICA: EPICURO

Busto de Epicuro en los Museos Capitolinos, Roma

Tras una plácida relectura, he creído que sería interesante traer a este cobijo a Epicuro.

Epicuro fue un filósofo griego nacido en la isla de Samos en el año 341 antes de Cristo. Visitó numerosas ciudades de la Grecia helenística y estudió con grandes pensadores. Ejerció como maestro en Mitilene y Lampsaco. Después marchó a Atenas y allí fundó su escuela, denominada Jardín, que en realidad era un modesto huerto, en cuya entrada –según Séneca– existía la siguiente inscripción: «Aquí te hallarás a gusto, huésped, aquí el placer es el bien supremo». Residió en Atenas hasta su muerte en el año 270 antes de Cristo.

De su Carta a Meneceo:
- Busca la sabiduría: beberás de una fuente inagotable para la salud del alma.
- No temas a la muerte, no temerás a la vida.
- El sabio ni repudia la vida ni teme el carecer de ella, pues no le molesta vivir ni cree que sea un mal el no estar vivo. Y así como de los alimentos escoge el más agradable y no el más copioso, del mismo modo disfruta del tiempo, que no mide en su durar prolongado, sino en lo placentero de su intensidad.
- El recto conocimiento de nuestros deseos conduce a la felicidad.
- No elegimos todo el deleite, sino que rechazamos muchos placeres cuando de ellos se desprenden para nosotros mayores fatigas que felicidades.

De sus Máximas capitales:
- Tu felicidad te hará imperturbable.
- El justo es absolutamente imperturbable, pero el injusto está cargado de la mayor perturbación.
- La amistad es la máxima bondad de la vida.
- La amistad te hará seguro.
- El que comete injusticia sabe que no siempre estará oculto.

De sus Exhortaciones:
- El que llega a olvidarse del bien pasado, se convierte en un viejo ese mismo día.
- No tenemos tanta necesidad del apoyo de los amigos como de la confianza en su ayuda.
- Es una necedad pedir a los dioses las cosas que cada uno es capaz de procurarse por sí mismo.
- No hagas nada en la vida que te cause temor si fuese conocido por el prójimo.
- En la discusión razonada más gana quien es vencido por cuanto aprende.