lunes, 8 de octubre de 2012

LA PICADURA DE UNA AVISPA


Era la primera vez que salía de viaje con ella. Estábamos en los inicios de la relación y todo era nuevo y sorprendente, como un día sin estrenar. Me gustaba aquella mujer, me gustaba mucho.
Por desgracia, no la atendí como debía durante el viaje. Una avispa inoportuna se enganchó a su brazo que, cándido y desprevenido, sufrió la picadura que le propinó el insecto con saña. Ella me dijo que sentía escalofríos y mareos al compás que su brazo se hinchaba como un flotador inflado por un aliento muy potente. Le quité importancia a su inquietud: el picotazo no tenía mayor trascendencia y pronto el brazo y ella misma volverían a la normalidad. 
A lo largo de la jornada, se quejó varias veces y me hizo partícipe de su malestar continuo mientras me mostraba la hinchazón en aumento.
Cuando al caer la noche, decidí llevarla a un hospital por su aprensiva y cansada insistencia, fue demasiado tarde: en el camino, falleció entre convulsiones.
Desde aquel momento aciago, odio a las avispas.

64 comentarios:

V dijo...

Excelente Isabel. Habría que preguntarse quien picó más fuerte, que picotazo fue realmente el mortal.
Era la primera vez y al caer la noche ya le parecía que su insistencia era "cansada".
De cuantas maneras y formas sabe el ser humano practicar el autoengaño mirando para otro lado.
No se puede esperar otra cosa de la avispa que pique. De determinados especímenes de la naturaleza humana también es mejor no esperar absolutamente nada. Y eso que le gustaba mucho...Me encantó, un abrazó.

MARÍA LUISA ARNAIZ dijo...

Lo que elude el relato es lo más interesante.
BesAZOS y abrAZOS.

DUNALUNA DUNALUNA dijo...

Que triste!!! siempre se ha sabido que la picadura de una avispa puede ocasionar grandes consecuencias alérgicas en las personas aunque no lo seas...¿por que si se quejaba no lu tuvo en cuenta?
una muerte absurda desde luego
¡¡terrible !!

Lichazul dijo...

las picaduras de abejas u otros insectos sin duda son cosa seria , porque hasta que no vivas la experiencia de la lanceta no sabrás si eres alérgico

aunque hay quienes insisten que la picadura de abeja mielera provoca sanidad en nuestro organismo

Abrazos Isa y feliz semana
:D

Maripaz Brugos dijo...

Un picotazo mortal por la pura indiferencia de un acompañante que no supo evitar lo que se podia haber evitado con un poco de afecto. Si parecia ser importante para él...y es que el ser humano tiene esas contradicciones.

Malena Millares dijo...

No es tan dificil escuchar y tener empatía con los demás, aunque no siempre tengamos el cuerpo dispuesto a ello. Más de una vez también he odiado a las avispas.
Me ha encantado tu microrrelato, es de esos que al finalizar te quedas con la mirada fija en nada, pensando...
Un beso, Isabel.

Juglar dijo...

Tu microrelato me ha dejado pensativa, cavilando.
En unas cuantas líneas relatas un panorama crudo y con un final que impacta.
El ser humano puede ser muy egoista y caprichoso... ¡Y eso que le gustaba mucho y estaba empezando una relación!
¡Y desde entonces odia a las avispas!
Un aplauso y un abrazo, Isabel.

Margarita dijo...

Quisiera tener piedad con este egocéntrico indivíduo. Decir que desconocía las terribles consecuencias que una simple avispa puede ocasionar. Que normalmente el shok anafiláctico no se suele dar durante la primera vez... que si hubo esa primera vez él no lo sabía... Pero no, al llegar al final de tu microrrelato no hay piedad ni escapatoria: Un indivíduo al que un suceso así solo le deja como secuela el odio hacia estos insectos es definitivamente egocéntrico, egoísta y narcisista. Por eso intuyo que de ser el el picoteado, entre grandes aaspavientos y dolorosos quejidos, hubiera desplegado todos los procedimientos en su haber para evitarse cualquier daño...

Para reflexionar, sin duda. Y para preguntarse. Para preguntarse ¿y cómo habría reaccionado yo si...?

Abrazotes

mariajesusparadela dijo...

Es magnífico, Isabel.

Adriana Alba dijo...

Era inevitable que algo "muera" siempre hay señales y no todos somos capaces de advertirlas, o preferimos "hacer la vista gorda" como decía mi abuela.
Me encantó, besitos y abrazos chillaos!

MAMÉ VALDÉS dijo...

No sería el primer caso, son muchas las personas alérgicas a las picaduras de algunos insectos, tu relato lo describe perfectamente, espero que el caso no fuera real ni cercano. Un saludo.

Laura dijo...

Querida Isabel....este micro me recuerda que en un test alergológico salí como clara candidata a la picadura de este insecto. Sólo me acuerdo de eso cuando las veo, y no suelo llevar nada encima. He comprobado que si permaneces quieta....se marchan por donde han venido. Consejo : ¡no mover brazos, piernas, ni correr!. Les encanta hacer carreras.

Ya es triste que después de encontrar a la mujer de tus sueños, te la arrebate un ser alado tan pernicioso.

Buena escena Isabel pero ¿por qué tardaría tanto este hombre? ¿quizás estaba obnubilado con su presencia? ...

Besos desde mis palabras.

Montserrat Sala dijo...

Si, este relato puede ser perfectamente real. Conozco de una
persosa alérgica a las avispas que lleva siempre consigo el antídoto, dentro de un relicario.
Lamento estropearte el relato, querida amiga, pero es completamente cierto.
Te mando un montón de abrazos.

Alma de Adra dijo...

Eso si, quejarnos sí, amargamente, mostrar nuestras heridas, llorar, importunar al que no nos oye sí y verlo mirar para otro lado, seguir a lo suyito... mientras crece el dolor nuestro y se intensifica el peligro nuestro. Eso sí.

Ahora, mandar al fulano al carajo y buscar una solución ya no...nos morimos y a otra cosa. Parece el país, Isabel.

Y me ha gustado mucho

Bsicos

Jorge Andreu dijo...

Yo también las odio, Isabel. Mucho, mucho. Y no me libro de recibir una picadura todos los veranos.

Maia dijo...

Isa,

Me gusta mucho cómo está narrado y me he desesperado al leerlo, como debe ser. En un primer momento te reconozco que la última frase me pareció que estaba de más, pero luego, cuando lo volví a leer, me di cuenta de que no; porque es esta frase la que (creo) nos completa el carácter del personaje. Muy bueno, Isa.
Besos.

Antonio Misas dijo...

Para los pueblos antiguos, la abeja era un símbolo de la vida que resurge de la muerte y la descomposición. Así pues menuda ironia.

Por cierto Felicidades, con retraso.

Abrazos

Aristos Veyrud dijo...

Primero un descuido de ella y luego de él. Si el fulano no se molestó en lo mínimo ella que era la afectada debió buscar ayuda médica pasando por encima del criterio de la persona que la acompañaba. Ese tipo de codependencias termina acabando siempre con la persona pasiva o haciéndole daño. Toda relación afectiva si no fomenta e implementa la autoestima de los comprometidos sencillamente no es sana.
Si de por medio no está la liberación en esto del amor lo mejor es no enamorarse. Se puede terminar odiando a las avispas para justificar la ignorancia.
Es de suponer que la próxima vez que le piquen las avispas a quien quedó vivo no será el odio que lo va a sanar.
Un gran abrazo querida Escritora!!!

tomas danberg dijo...

el desenlace era inevitable, todo lo que hagamos o no depende de las circunstancias y generalmente no modifica el resultado, solamente diría que me acoge un profunda tristeza por la pérdida de un amor, besos
PD: y me cago en las avispas

Cielo dijo...

Un microrelato por muy disparatado que sea debe su autor hacer todo lo posible para que sea creíble.

Antes de seguir y para que no se me olvide, yo pondría mejor:

Estábamos en los inicios de una relación

Queda mejor que:

Estábamos en los inicios de la relación

Desde mi punto de vista, queda más cercana esa frase, además presenta mejor a una pareja que se acaban de conocer.

Dicho esto, el relato esta bien narrado, atrapa, crea ese interés hacia el lector de seguir leyendo, pero lo que no me creo como lector es que: A su adjunta, se le hincha el brazo como unos manguitos de un niño ( mira que abultan ) y el personaje en cuestión diga: Le quité importancia a su inquietud...

Aquí falla la visualización del relato, al menos para mí.

El final, me encanta, porque el susodicho dice: desde aquella tragedia odia a las avispas... será cabrón, porque no te odias a ti, por no atender con urgencia una picadura?

Ese final agridulce, literariamente
da mucho juego.

Un placer Isabel.

Marinel dijo...

Sinceramente, creo que el picotazo de indiferencia de él, la mataría antes incluso que la avispa...
Muy bueno.
Besos.

tecla dijo...

Hay que ver cuanto juego te ha dado este microrelato, Isabel.
La verdad es que atrapa.
¿Por qué no probó a sacarse el aguijón? Porque lo que veo en el dedo no es una avispa sino una abeja. Y esas en cuanto te sacas el aguijón, dolor fuera.
Así se ahorraría el tomarle odio a las avispas, aunque yo también las odio a muerte. Esa es la verdad.
Me ponen de los nervios.

mateosantamarta dijo...

Como creer que hubiese tanto interés hacia esa persona? Algo fallaba desde el principio ¿No? La avispa además de asesina, fue quien denunció una relación pobre. Cuantas son así? Un abrazo.
No sirve DE NADA odiar a las avispas.

Mos dijo...

No sé, Isabel, no sé..., un tipo frío o egocéntrico como dicen por ahí arriba. Le gustaba la mujer y le quitó importancia a su inquietud. Dejó pasar mucho tiempo, ella falleció y termina odiando a las avispas. No sé...
Qué tipo más frío.

Un abrazo de Mos desde la orilla de las palabras.

paco kali dijo...

¡Lo que dá de sí el picotazo
de una avispa! y que bien lo
relatas.
Un abrazo.

Eastriver dijo...

Caray, qué sorpresa de final... Huye del final sorprendente, que si no está bien buscado a veces ya cansa. Es un micro contundente y prosaico como la vida misma, como la materia de la que estamos hechos.

mj dijo...

No podemos dejar nada nuestro en manos de nadie, sobre todo una situación así. Ella podría haber ido al hospital por algún medio. La decisión es suya.
Un excelente relato Isabel.
besos

Camino a Gaia dijo...

¡Qué fácil es ser valiente con la vida ajena!

ohma dijo...

Una de ellas se murió y a la otra le espera un infierno de vida.
Lo que debiera ser una cosa sin importancia se conviertió en tragedia.
Así es la vida!
Un abrazo, Isabel.

Fiaris dijo...

Jugando en un parque siendo mi nieto en ese entonces casi un bebé lo picó una abeja,era muy feo ver como aquello se iba inchando y enrojecía,por suerte estaba mi hija que es médico y tenia sus antídotos,y el peque es muy alergico.
abrazo.

Lichazul dijo...

por cierto, cada vez son menos las abejas mieleras que sobrevuelan los campos, los químicos a nivel planetario nos están consumiendo... hoy vi un reportaje sobre la cada vez menos cantidad de hombres nacidos en relación a la población femenina, la mayor cantidad de hombres jóvenes con problemas de cantidad y calidad de sus espermios, la creciente disfuncionalidad degenerativa de embarazos que terminan en abortos naturales de fetos hombres, como especie aún demográficamente importante, pero que para dentro de trecientos o más años, quizá ese número sea más de ancianos que de nuevas generaciones

abrazos y mil gracias por tu huella

Pedro Sánchez Negreira dijo...

Entre los puntos fuertes de este micro hemos de destacar la focalización, muy acertada, y la tensión que logras generar, Isabel, dotándole de una respiración narrativa que se ajusta perfectamente a su fin.

En los menos fuertes está la construcción de ese personaje narrador. Lo noto muy distanciado emocionalmente de la mujer para que al final sienta el pesar que expresa. Excesivamente distanciado como para que -como lector- pueda encajar ese giro emocional final.

En cualquier caso, me gusta mucho.

Un abrazo,

ANTONIO CAMPILLO dijo...

La pequeñez de un enemigo no existe. Siempre es un enemigo. En este caso, un choque anafiláctico es más potente que el desprecio a quien roba con un picotazo, en el brazo, el posible abrazo que era el objetivo del besazo que daría en el regazo.

Un fuerte abrazo, querida Isabel.

Enry Baskerville dijo...

...no la atendí como debía ...,
me hace reflexionar que a veces no hay una segunda oportunidad.

En otro orden de cosas, es real que tras una picada se pueda sufrir un "shock anafilactico", de consecuencias tan graves.

Besos Isabel.

Cinarizina dijo...

Hola Isabel...excelente relato...no sé si la moraleja sería: "No odies a quien causó el daño, más bien, la próxima vez no minimices ningún hecho." Bueno, eso creo yo.
Es un placer leerte, recibe un fuerte abrazo.

la quiltra dijo...

buen relato, comparto el odio por las avispas, son unos bichos peligrosos y que no aportan mucho a la naturaleza...

Maritza dijo...

Creo que la desatención de él (o de ella) fue la que habría terminado por matarla de cualquier forma.

A mi me parece que tienes un don especial para sintetizar las ideas. El texto es brevísimo pero pasas por todo lo necesario para su comprensión, involucramiento con el mismo, y estupefacción con su final... O sea, de que el lector se involucra..SÍ, LO HACE.

ABRAZOS Y FELICITACIONES, ISABEL!



Isabel dijo...

Es que es para odiarlas, ¡menudo recuerdo!

Abrazos.

pluvisca dijo...

Qué fuerte el escrito!!! y real, hay gente que muere por ello...la protagonista debió sentirse culpable mucho tiempo...

Besos

Magda dijo...

Muy buen relato, menudo remordimientos la habrán quedado por no hacerle caso no?
Un abrazo.

Ian Welden dijo...

Simplemente genial. lo he gozado mucho y también admirado tu estilo literario.
Me pregunto si la avispa no estará enamorada de ti? Dicen los dichos populares daneses que "avispa que te pica, avispa que te ama".
Un saludo desde el Mar Báltico,

Ian.

Ana Rodríguez Fischer dijo...

De pésimo recuerdo para mí también, aunque sin un desenlace tan trágico. Abrazos!

Lola dijo...

Hola amiga, me he asustado con tu entrada, a mi me han picado muchas avispas, pero he podido contarlo menos mal…
Está claro que no soy alérgica al venenos de estos bichejos impresentables, que aun viéndoles de lejos, te hacen mover los brazos como si fueses un molino de viento, de los de mi tierra manchega.
En fin una lástima, pero así tendremos más cuidados cuando una se acerque. Me ha gustado mucho. Un beso amiga murcianica.

virgi dijo...

A mí me picó una en los viaductos entre Francia e Italia. Tuvimos que parar un rato, hermosas vistas, sí y buena compañía.
No he llegado a odiarlas, la verdad, pero tu personaje no se quitará de encima el complejo de culpa.
¿O tal vez sí?
Cavilando me dejas.

Un abrazo grande, como lo que se lee entre líneas que es mucho.

Gustavo Figueroa V. dijo...

Querida Isabel:

por encima de cualquier análisis literario pongo de relieve las reacciones humanas ante situaciones tan desagradables como la picadura de una avispa que en muchas personas causa una reacción alérgica terrible que puede, incluso, tener un desenlace fatal como es el caso de la mujer de tu historia. Por el relato mismo se da uno cuenta que el hombre de la historia está "enamorado" pero, es una persona poco práctica, sin sentido común y de esos que todo lo arreglan con "ya se le pasará", "mañana estará mejor". En todo caso, el resultado para el personaje de marras fue terrible y ella, la que muere, demostró falta de amor propio...pero, en fin, en las historias todo sucede y se puede hacer cualquier cantidad de interpretaciones.
Estupendo Isabel...y cuidate de que no te piquen las avispas...a mi ya me ha picado y duele....uffff!!!
Te dejo un beso y un abrazo.

tanci dijo...

Isabel la parte de la pareja que no urió me pareción desnaturalizada. Por un lado no le da importancia a la hinchazón del brazo de su acompañante. Y por el otro, banalizando tamaña consecuencia de la picadura de la avispa, sólo le importa odiar a las susodichas. Pobre alma. Me jor es que empiece a odiarse a si mismo por si le da por cambiar algo su perspectiva. Isabel, la verdad es que no esperaba ese final. Siempre me da para reflexionar. Tu escritura me gusta. Un fuerte abrazo.

Arturo dijo...

Isabel:
Muy buen relato.
Creo entrever en él la tozudez de aquellos que, aun teniendo frente a su vista un desastre, no hacen nada por remediarlo.
Pasa todo el tiempo, tenemos todo a la vista y nos entretenemos en otras cosas superfluas en lugar de prestar atención a los hechos que preanuncian una tragedia.
La historia superficial muestra lo increíble de ese actuar en la vida real.
Te felicito es muy bueno el mensaje.
Un gran abrazo.

Rafa Hernández dijo...

Este sujeto era un cínico y egoísta de tres pares de cojones. No hacerle caso a la chica viendo en la situación que se encontraba y que empeoraba por momentos no tiene disculpa alguna. Quiso remediar lo que ya resultó irremediable y la chica murió por su estúpida dejadez.Las picaduras de estos insectos no es ninguna bobada, y es cierto que hay personas muy alérgicas que la han cascado por picaduras de avispas.

Saludos Isabel.

Rafa Hernández dijo...

Isabel hace tiempo que quería entrar en tú blog, pero una vez por otra nunca lo había hecho. Te enlazo en mi lista de blogs amigos. Encantado de que nos conozcamos.

Besos.

Isabel Barceló Chico dijo...

Terrible historia, donde un día tranquilo y prometedor se convierte en el último de la vida, por obra de un insecto al que podríamos matar de un golpe. ¡Qué frágil es la vida, qué fina la línea que la separa de la muerte! Y qué doloroso haber menospreciado el dolor de otro. Besos, querida amiga.

Elysa dijo...

No sé, o es un tipo muy egoísta, sí la quiere y todo eso pero no lo bastante para tomarla en serio para llevarla al hospital a tiempo. O... es muy frío emocionalmente.
En cualquier caso me gusta como nos lo muestras.

Besitos

Humberto Dib dijo...

Por un momento creí que era una historia real...
El descuido del hombre fue peor que la picadura.
Un abrazo.
HD

Kety dijo...

Concisa y certera como siempre.
Me ha gustado.
Un abrazo

Vocablo Mudo Pilar dijo...

Voy a romper una lanza por el susodicho. Quizás estaba cansado de escuchar las quejas de personas que lo hacen por todo. A otros les falta un mínimo de empatía.
En cualquier caso, el relato me ha encantado.
Un abrazo


Ángeles dijo...

Huyyy, me ha dejado tu microrrelato una intensa emoción, porque no es tan imaginario como crees que pueda ser. Servidora, o sea yo, buscando fósiles en la sierra de Altamira, me picó una avispa, y durante todo el día me sentí fatal, hasta que al volver a casa... me llevaron al hospital, y me salvé por horas, y gracias a la inyecciones de Urbasón...

Excelente forma de narrar un suceso sin haberlo vivido en primera persona, es genial.

Un abrazo desde un arco iris de luz

Cabopá dijo...

Siempre hay que tener en cuenta cuando nos piden atención.

Y sí,las avispas son unos "bichos" crueles que te dejan el veneno y se van...

Tu micro parece corto se queda una con ganas de más...

He llegado tardísimo pero, sabes que siempre llego o casi...je,je,je
Besicos

Olga i Carles (http://bellesaharmonia.blogspot.com dijo...

Las avispas,
animales sanguinarios que es mejor evitar a través de la serenidad.



Un abrazo.

Olga i Carles (http://bellesaharmonia.blogspot.com dijo...

Las avispas,
animales sanguinarios que es mejor evitar a través de la serenidad.



Un abrazo.

Rosa Cáceres dijo...

EStremecedor microrrelato. A mí me picó una en la playa, hace años, y me costó meses de tratamiento, y eso que inmediatamente me eché amoniaco y pomadas antihistamínicas y fui al médico y me pusieron urbasón. Nada, que eso iba a más y hasta me latía el corazón desacompasadamente...Por eso este relato me ha recordado el episodio.
Muy buen texto.

ANTIQVA dijo...

Estas cosas pasan, que claro que pasan, porque nos hicieron de cristal...

Cualquier cosita (un toque de avispa, por ejemplo) y ZAS... Se acabó la bellisima excursion, llena de promesas, que estaban realizando

Un abrazo, amiga

La sonrisa de Hiperión dijo...

De nuevo por tu casa, disfrutando de tus letras. Siempre un placer.

Saludos y buen domingo.

María Eva Ruiz dijo...

¿Quién mató a la mujer, la avispa o la falta de entusiasmo del hombre?
A veces pasa que el desencanto y la falta de interés nos van matanto poco a poco en una relación. Tal vez el veneno de la avispa fue lo que precipitó el final de la pareja. Muy buen micro Isabel.

Gracias por tu comentario de mi último relato. Es un alago para mí si he conseguido que "huelas a pueblo" al leerlo.

Un abrazo grande,

María Eva.

Isabel Martínez Barquero dijo...

Muchísimas gracias por vuestros comentarios, siempre interesantes.
En esta entrada, a unos os ha gustado más el micro y a otros, menos. Así es la vida: nunca llueve al gusto de todos. La escritura no es como las matemáticas, no es una ciencia exacta, de ahí que se acentúe más el gusto o no gusto por una determinada manera de narrar. Todas son legítimas y respetables; otra cosa es que nos gusten unas más que otras. Ya se sabe que sobre gustos no hay nada escrito.
Abrazos para todos.

Nieves LM dijo...

Coraje de alergía!!!! y en ese momento tan dulce de los inicios... no hay derecho hombre.
Un beso Isabel.