lunes, 30 de diciembre de 2013

BALANCE Y DESIDERÁTUM

2014 se ve al tender los ojos en el paisaje y se respira en los anhelos de renovación. Quedan horas para que el nuevo año nos acune con su promesa de página por escribir. Son momentos donde hacemos balance y formulamos deseos, ya que no por ser adultos estamos dispuestos a perder la vertiente mágica de la existencia.
     Agradezco a este 2013 que se va muchas cosas. Entre ellas, los lectores que me ha regalado, algunos de los cuales he tenido el gusto de conocer en las presentaciones de Linaje oscuro, la buena acogida del indicado libro de relatos así como de la novela Aroma de vainilla. No puedo olvidarme de mis ya imprescindibles jornadas dedicadas a la escritura en la soledad de mi despacho, del placer de los buenos libros que he leído, de la chispa de las charlas con los afines, de los descubrimientos enriquecedores, tanto de personas como de lugares. Lo negativo ya lo he olvidado, que no merece la pena contaminarse el ánimo con tintes oscuros, pues una vez deducido el aprendizaje que proporcionan los hechos infaustos conviene dejar el espíritu como a una criatura: limpio y siempre dispuesto al goce, que la adversidad viene sin llamarla y no la vamos a favorecer encima.
     Deseo que 2014 me traiga las publicaciones que ansío y que tan difíciles se presentan por esa crisis que ya los políticos dicen que desaparece y que la inmensa mayoría seguimos soportando con resignación (pero no hablaré de lo general para no fruncir el ceño). Deseo escribir mejor y llegar a mucha gente, pues me doy cuenta de que, conforme pasa el tiempo, más tengo que decir, aunque no lo diré de cualquier manera, ya que asumí hace mucho el compromiso de no caer en lo facilongo y trillado. Ojalá las musas me permitan hacer la obra que mis planteamientos éticos y estéticos me piden. Ojalá mi pluma no decaiga en los bajones de ánimo tan propios de un oficio solitario. Ojalá mis letras hallen destinatarios generosos que me ayuden a ser leída, que cuando no se tienen padrinos ni contactos en el enrevesado mundo de las letras cualquier mano se agradece. Ojalá no canse a mis lectores y ellos sean conscientes de que mi propósito es siempre idéntico: la literatura por encima de todo.
     Feliz 2014 para todos y, si no es posible la felicidad, que sea un año sereno, donde la salud no se haga notar por ser perfecta, donde el amor nos arrope con sus brazos esenciales, donde no nos falte un plato en la mesa y un amigo en el campo de visión para compartir el mundo y su alegría.
Nota.- En estos días de tanto ajetreo para todos, no estando asilada en este Cobijo por motivos de peso, se leyó en Radio Mislata por Nicolás Jarque un relato un tanto bruto (a veces soy bruta, qué le vamos a hacer) sobre la Navidad. Aquí dejo el enlace por si alguno quiere reírse un rato con la anti Navidad.