miércoles, 27 de mayo de 2015

LUCES Y SOMBRAS

A veces, sostienes el mundo, como si tu fuerza fuera ilimitada y no se agotara nunca. Caminas erguida y el día y la noche son para ti lo que quieres. Reparas en la bondad del tiempo, ese que te regala momentos sublimes donde reina la armonía, como la brisa tibia que acaricia tu rostro o el atardecer junto a la persona amada. Todo es perfecto y no deseas nombrar la palabra felicidad por si se escapa.

A veces, te pesa el mundo, como si toda su fuerza hubiera decidido aplastarte. No encuentras escondite en los días grises y en las noches largas. Te angustia el paso del tiempo, ese que te roba bocados de vida con dentelladas fieras. Todo se vuelve amenazante y no quieres nombrar la palabra hastío por si decide quedarse por siempre a tu lado.


Nota.— La imagen de esa preciosidad egipcia es una foto tomada por mí en el Museo del Louvre hace ya algunos años. Se trata de la tapa del sarcófago del faraón Teos y podría representar a la diosa Hathor (esta última información ha sido obtenida gracias a la generosidad de Anna Jorba).