lunes, 10 de octubre de 2011

LA SONRISA DE LOS DÍAS

Existen días mágicos que se atesoran en la memoria con un brillo muy especial. Son jornadas luminosas para el espíritu, pequeños oasis de esparcimiento donde la amistad circula con calidez y donde el horizonte son los otros, esos que llamamos amigos porque no nos pretenden ángeles y conocen nuestros defectos y, quizá por ellos, nos quieren.

Fotografía de Miguel
De izquierda a derecha: Carlos, Isa, la que suscribe esta entrada, Carmen, Gloria, Mariano, Andrés, Pilar, Manrique y Javier

Esta es una historia común y compartida que empezó en enero, al auspicio del sol tibio y la hospitalidad generosa del Thornton Club. Allí acogimos al gran tusitala y a la mejor hacedora de trabajos manuales, llegados de Barcelona para nuestro deleite.

Fotografía de Sebastián Damunt
De izquierda a derecha: Miguel, Andrés, Carmen, la que suscribe esta entrada, Pilar, Javier y Manrique
Como a todos nos apetecía repetir la experiencia, no obstante la ausencia de nuestros amigos barceloneses –siempre presentes en las conversaciones–, quedamos para saborear el exquisito caldero de estas tierras. El escenario fue Cabo de Palos, donde Cabopá y Javier nos agasajaron como a reyes.

Fotografía del disparador automático de la cámara de Begoña García Treviño
De izquierda a derecha: la que suscribe esta entrada, Pilar, Manrique, Javier, Carmen, Andrés y Begoña 
Ha entrado el otoño, aunque de momento no se note mucho en este Sur caluroso, y decidimos festejarlo al amparo de las risas. En esta ocasión, mi casa acogió a quienes tanto quiero, y aún vibro con la luz que dejaron esparcida por todos y cada uno de sus rincones.

Fotografía de Isabel Martínez Barquero
Pilar y Manrique
Fotografía de Isabel Martínez Barquero
Begoña y Javier
Fotografía de Pilar
De izquierda a derecha: Andrés, la que suscribe esta entrada y Begoña.
Fotografía de Begoña García Treviño
Carmen
Fotografía de Begoña García Treviño
Javier
Fotografía de Begoña García Treviño
Manrique

Comimos, bebimos, brindamos y, sobre todo, corrieron los ríos amparadores de la amistad.

Fotografía de Isabel Martínez Barquero
De izquierda a derecha y de arriba a abajo: Andrés, Pilar, Manrique, Javier y Begoña
Fotografía de Isabel Martínez Barquero
De izquierda a derecha y de arriba a abajo: Andrés, Pilar, Manrique, Javier y Begoña
Fue otro día para guardar en la memoria como un tesoro. Mi chico y yo no podíamos estar más felices, porque la alegría no se esconde y se refleja en el brillo de las miradas.


Fotografía de Begoña García Treviño
Andrés y la que suscribe esta entrada
Seguro que repetiremos, ya que el ser humano tiende a insistir en las situaciones dichosas.
Gracias a todos: Begoña, Pilar, Cabopá, Manrique y Javier. Sois estupendos.