domingo, 24 de julio de 2011

LA MALDICIÓN DEL DESEO


 

El deseo es luz que guía y motor que impulsa. Nos mantiene ágiles y vivos.

Dicen que hay que tener mucho cuidado con lo que se desea, no vaya a ser que se convierta en realidad.

Pero existe otra maldición del deseo, paradójica y cierta: desearlo todo o no desear nada.




Catedral de Estrasburgo
(Fotografía de Isabel Martínez Barquero)