jueves, 22 de febrero de 2018

REDES SOCIALES


Lo primero que quiero indicar es que no es mi intención hacer en esta entrada un estudio, una loa o una crítica exhaustiva de las redes sociales. Solo pretendo plasmar por escrito ciertas reflexiones que se me repiten últimamente.

Por tanto, no voy a entrar en lo bueno que tienen las redes sociales, como conectar a personas de todo el mundo, facilitar las relaciones sociales de los más solitarios, permitir a familias separadas estar en contacto y un largo etcétera. Tampoco me demoraré en lo malo que todos sabemos: la adicción que producen en muchos, la realidad personal distorsionada que se ofrece en ellas, la sustitución del contacto cara a cara por el virtual y una extensa retahíla de defectos.

Empezaré por el blog, la primera red a la que accedí en un ya lejano noviembre de 2009. Vi de inmediato su utilidad para transmitir mi amor por la literatura, conocer gente igualmente interesada en la misma, colocar pequeños escritos y poemas (hoy suprimidos gracias a los maestros del plagio), hablar de mis lecturas, de los autores que me interesan y expresar lo que en un momento determinado me apeteciera. En fin, supongo que en esto del uso del blog cada uno lleva su particular brújula. 

Pronto me di cuenta de que no podía dedicarle mi vida al blog, pues hace años estas redes tenían un auge tremendo y eran cientos y cientos las personas que pasaban por él cada día, algunos muy próximos a mis intereses y otros muy alejados de los mismos. Con el paso del tiempo y las ideas bastante claras, decidí mantener este Cobijo y llegamos a una relación satisfactoria para ambos: absoluta libertad, lo que implica que vengo a él cuando puedo y me apetece y me alejo si he de atender otras cuestiones que estimo prioritarias. 

Todo iba bien mientras Blogger funcionaba de manera predecible, aun cuando los blogs empezaron a perder lustre, interés y visitantes de forma gradual, que emigraban en manada a otras redes más inmediatas y menos artesanas. No sé si a consecuencia de ese auge de otras redes sociales en detrimento de los blogs, Google se sacó de la manga Googgle +, cuya existencia no me parece mal si no intentara a toda costa absorber al ya lánguido Blogger.

Al poco de aparecer Google +, un aviso que interpreté como una recomendación de mejoría inminente (¡qué ilusa fui!), me llevó a enlazar el blog con Google +. Resultado: perdí todos los comentarios de Blogger y los visitantes de Blogger que no usaban Google + no podían comentar ya en el Cobijo, con lo que recibía comentarios de estos vía correo electrónico.

A primeros de este año, tras tantos y tantos correos de queja por no poder comentar en el blog, retorné a Blogger. Entonces perdí todos los comentarios recibidos durante la fase de Google +. Me resigné a este disparate hasta que surgió mi indignación cuando, en la entrada anterior, Aristos Veyrud realizó un comentario que recibí por correo electrónico como un comentario a dicha entrada y que no me explico por qué extraña razón no apareció reflejado allí. No entiendo cómo ocurren estas cosas. No lo sé y me disgusta, lo cual suma puntos en mi disgusto con la mecánica del blog. Si le doy a un botón, no pueden comentar los de Google + y sí los de Blogger. Si le doy a otro botón, acceden los de Google + y no los de Blogger. ¿Es que no existe la posibilidad de que el blog pueda admitir a todos, tal y como me gustaría, tal y como ocurría hace ya bastantes años? Ahora todo es más sectario y complicado tras la creación de Google +, está visto. Y haga lo que haga, fastidio a alguien sin pretenderlo.

Lo dicho es en cuanto al blog, que, como otros tantos, pierde seguidores día tras día, lo mismo que los pierdo en Google +, como otros muchos usuarios de esta red, lo cual me lleva a la conclusión de que Google no ha sabido imponerse a otras redes sociales.

Y para qué hablar de las otras redes sociales… Con respecto a las que conozco por haberme metido en ellas, también observo la decadencia, el aumento de la publicidad constante, el hecho de que solo vea las publicaciones de una decena de amigos (por ejemplo en Facebook, que tengo más de 4900 y solo veo pasar, día tras día, las de unos pocos; y, hablando de Facebook, o de Blogger, o de Google +, que ya no sé quién es el responsable, me han dejado a cero los likes del Cobijo).

Así van las cosas en estos escaparates públicos. Pero no me quejaré, porque si sigo en ellos, aunque sea de forma esporádica y a mi aire, es porque me dan bastantes satisfacciones, sobre todo por la oportunidad de conocer a personas muy interesantes.

En otro orden de ideas, no quiero despedirme sin anunciaros que el próximo 9 de marzo, a las 19,30 horas, estaré en el Foro Poético del Real Casino de Murcia, que se celebra en el Salón de Actos de este último. Agradeceré la presencia de quienes por razones de proximidad geográfica puedan acercarse.
Hago este anuncio con tanta antelación por estar inmersa en los preparativos de la salida de un nuevo libro de relatos, que tendrá lugar en marzo. Ya daré cuenta de él más adelante. De momento, os dejo su título: Mujeres de otoño.

5 comentarios:

  1. Muchas razón en todo lo que dices, nunca me pasé a Google+ , nunca ne gustó.
    Y tambien he quitado los poemas quw publicaba , ahora lo tengo todo registrado y ya está.
    Enhorabuena por ese nuevo libro y mucha suerte con él .

    ResponderEliminar
  2. Hola Isabel, no llevo tanto tiempo como tú pero sí he tenido algunos de los inconvenientes de la poca atención que Google le da a blogger, parece el hermano pobre y con demasiada frecuencia se hace y deshace para favorecer a Google+ y acabamos perdiendo los que no lo usamos más que para compartir porque pensamos que era obligatorio.

    No soy mucho de redes sociales ni tengo tantos seguidores como para no poder atenderlos pero el blog me gusta porque me permite intercambiar opiniones y compartir gustos con personas con intereses similares y descubrir autores como en tu caso, aprovecho para felicitarte por ese nuevo libro, que seguro será fantástico como los otros que he leído tuyos.

    Un abrazo y muchos éxitos.

    ResponderEliminar
  3. Ah, pues yo me alegro que vuelvas a este sistema de comentarios. La de veces que he intentado aprender a comentar con el otro y no sé si han salido escritos todas.
    Yo no he cambiado nunca nada por lo mismo, estos señores marean la perdiz en su beneficio y yo tengo poco tiempo y menos ganas de que me mareen.
    Y sobre las redes no tengo ni enlazado mi blog, y si me quitan la libertad en él que tengo desde el principio ya veré que hago. De momento para lo que quiero expresar me va bien así.
    Un fuerte abrazo.

    ResponderEliminar
  4. Querida Isabel, concuerdo contigo plenamente con todo lo que aquí expones en relación a las redes sociales, pero, especialmente, con Google. Personalmente he procurado mantenerme al margen de las redes sociales y concentré mis esfuerzos solo en mi blog pero también he notado esos problemas que tú bien señalas. Debo se sincero, pero hoy no tengo la misma motivación de hace unos años para mantener Contrastes, sin embargo, he hecho esfuerzos para seguir manteniéndola viva porque muchos de mis lectores me lo han pedido de manera privada.
    Bueno, quizá sea mejor, como dicen los argentinos, no hacerse mala sangre con esto de las redes sociales y si disfrutar de la vida...Carpe Diem!
    Te dejo mi mejor abrazo, mi estimada amiga.

    ResponderEliminar
  5. Yo tengo el blog, y se acabó y ya no quiero nada más. Y además el día que los blogs vayan de capa caída yo también cerraré la paraeta y santas pascuas. Suerte Isabel.

    Besos.

    ResponderEliminar