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miércoles, 2 de mayo de 2018

«MUJERES DE OTOÑO» EN EDICIÓN ELECTRÓNICA


Me siento contenta, pues está ya disponible la versión electrónica de mi libro de relatos «Mujeres de otoño». 
Se ha hecho esperar, pero para compensarlo sale en oferta de lanzamiento a un precio tirado: 0,99 € en el mercado de España. También en los restantes mercados de Amazon.
Dejo los enlaces en los diferentes países por si alguno está interesado en su adquisición:
— España
— México
— Francia
— Italia
— Holanda
— Japón
— Brasil
— Canadá
— India
Aprovechad la oferta de lanzamiento, que solo será por unos días.



Por último, dejo una reseña sobre «La gloria venidera» que Rocío Vílchez ha efectuado para la web Libros que voy leyendo. En esta estupenda reseña se recoge la esencia de la novela.

viernes, 13 de abril de 2018

UNA TARDÍA

Esta mañana me he despertado evocadora. Un trozo de mi infancia ha desfilado en mi sueño, aquel en que cogía un cuaderno, un bolígrafo y me ponía a la gratificante tarea de contarme alguna historia. Después, un halo de niebla ha empañado la visión y, enseguida, calles de un gris ceniciento me conducían a lugares sombríos a los que no deseaba acceder. Dentro, todo era un barullo. Una voz chillona me señalaba como la responsable de los asuntos legales. Me angustié, no obstante dominar la materia sobre la que debía responder. De nuevo me veía inmersa en una realidad no deseada. ¿No había acabado para siempre esa etapa de mi vida? ¿Por qué el tiempo había retrocedido?
Agitada, he comprendido que me hallaba en un sueño y desperté.
Muy rápida, pongo los pies en suelo, para que no vuelvan las imágenes que me alteran. Mientras voy al cuarto de baño, pienso que últimamente tengo unos sueños que me llenan de trajines las noches. Vienen a ellos seres que hace muchísimo tiempo que no veo, algunos muertos ya, y me observo a mí rejuvenecida físicamente, pero muy apesadumbrada por la carga de llevar sobre mis hombros un destino que no me gusta.
Ya en la cocina, mientras me preparo el desayuno, soy consciente una vez más de la suerte inmensa que he tenido. Haber dado un giro absoluto a una vida que no me complacía desde un punto de vista profundo ha sido una gracia absoluta, un indulto por el que me siento como si hubiera estrenado la vida hace tan solo unos años.
Ante la pregunta de si soy o no una escritora tardía, que en ocasiones me hacen, no sé muy bien qué responder. Si por tardía entiendo el hecho de haber empezado a publicar una vez cumplidos los cincuenta, es cierto que soy tardía. Pero si echo la vista atrás y me veo robando horas al sueño para escribir unas palabras, sé que no tengo nada de tardía, que esta historia empezó hace muchísimos años, siendo apenas una adolescente.
Al principio, joven como era, asistía a tertulias literarias en mi ciudad, publicaba en revistas poemas y no me perdía acto que tuviera que ver con la literatura. Empecé a conocer gente y empezaron a conocerme.
Después, una vez concluida la carrera, la vida y sus rigores se impusieron. Traslados a otras ciudades, desconocimiento del ambiente literario en ellas, exceso de ocupaciones que se unían al esfuerzo evidente de arraigar en otros escenarios. Solo de vez en cuando podía permitirme el lujo de la escritura. Y jamás pensé en sacar adelante lo escrito, porque ¿a quién conocía yo?, ¿a quién me dirigía? 
En una ocasión, tuve suerte, cuando conseguí una prestigiosa Hucha de Plata en el concurso de la Confederación Española de Cajas de Ahorro: en uno de mis frecuentes viajes de Toledo a Madrid por motivos de trabajo, me llevé un sobre que albergaba un cuento que presenté en mano en la calle Alcalá. Y fue premiado y asistí a un acto de entrega del que tengo vívida memoria.
Llegó el después de esa isla. Intenté salir al público sin conseguirlo. Mi poco nombre y mi escaso tiempo me convertían la tarea en sumamente escarpada. Así que opté por escribir por el solo placer de hacerlo, para mí, al margen de reconocimientos. Incluso tuve épocas en que me propuse ser normal y no escribir, como ocurría con la mayoría de las personas que me rodeaban. Pero la cabra tira al monte y yo ya estaba mortalmente enferma de literatura, no había sanación posible. Si no escribía, aunque fuera de forma desordenada y a trancas y barrancas, me mustiaba y la tristeza me invadía, con lo que no me aguantaba ni yo, y a mí me gusta estar alegre.
Me resigné a mi vida profesional externa, bastante brillante si he de calificarla ahora con el paso de los años, porque soy bastante responsable y me gusta hacer las cosas bien; pero por dentro discurría un río silencioso que cada vez me exigía más y yo tenía menos tiempo para alimentarlo.
Por hechos que no vienen al caso, llegó mi liberación. Desde entonces, desde febrero de 2010, me dedico en cuerpo y alma a lo que siempre he amado. Poco después, en 2011 sentí la necesidad de publicar y me embarqué en la aventura de buscar dónde. Pero esa ya es otra historia (y nada fácil, por cierto).
Tras todo lo plasmado, sé que me comprenderéis cuando no sepa discernir si soy autora temprana, mediana o tardía. Depende desde qué prisma se mire.

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El próximo lunes 16 de abril, a las 17,30 horas, estaré con Mujeres de otoño en la Asociación de Amas de Casa, Consumidores y Usuarios de Cartagena, C/Mayor, 27, 2º. Quien le pille cerca y le apetezca puede acercarse.




jueves, 22 de marzo de 2018

UNA PRIMAVERA VESTIDA DE OTOÑO

Llegó la tarde señalada para la presentación de Mujeres de otoño, una tarde en la que entraba la primavera, este año acompañada de un tiempo desapacible, con un viento gélido y unos negros nubarrones enfurruñados en el cielo. Estas mujeres de otoño, nada tristes, luminosas como el azul intenso de la cubierta que las cubre, descubrieron su esencia en el Centro Cultural Las Claras, de Murcia, para los valientes que desafiaron las adversas condiciones meteorológicas y acudieron a su llamada tierna.
Fue un acto entrañable, cálido, en el que creo que todos nos sentimos muy a gusto. Acompañada en la mesa por la Directora General de la Mujer e Igualdad de Oportunidades, Alicia Barquero Sánchez (una coincidencia sorpresiva en el apellido), y por el escritor y responsable de la colección Sustantivas de Tres Fronteras Ediciones, todo resultó ágil, espontáneo, verdadero.
Gracias a todos los que vinieron a arropar a estas mujeres singulares.
Como recuerdo, dejo unas fotos.














miércoles, 14 de marzo de 2018

MUJERES DE OTOÑO


El pasado día 5 pude tener en mis manos mi libro de relatos Mujeres de otoño, publicado por Tres Fronteras Ediciones. Como siempre me ocurre, me embargó la emoción. Seguro que me entendéis. Y vengo a contarlo, así como a anunciar que el próximo martes 20 de marzo, a las 19,00 horas, se presenta en el Centro Cultural Las Claras, C/ Santa Clara, 1, de Murcia.

A continuación, dejo una breve sinopsis, la misma que aparece en la contraportada del libro:

En Mujeres de otoño nos encontramos ocho relatos donde las mujeres, en la etapa de la madurez, son los personajes principales, bien de manera directa, bien a través de los ojos de otro, el narrador o la narradora que les da vida. Asistimos a aventuras pasadas, reflexionamos sobre los cambios que se operan en la personalidad por el éxito alcanzado, recorremos las calles de una ciudad escondida que puede cambiar destinos, reposamos en la tibieza de una relación amorosa, salimos triunfantes de las situaciones complicadas gracias al humor, envejecemos sin remedio y, en definitiva, conseguimos emocionarnos con unas mujeres tiernas y siempre dueñas de sí mismas.

jueves, 1 de marzo de 2018

UN RECUERDO INOLVIDABLE Y OTRAS CUESTIONES FELICES


Los que seguís este blog desde hace tiempo conocéis mi admiración por Luis Landero. Es muy antigua, ya que surgió en el ya lejano otoño de 1989, cuando leí su magnífica primera novela: Juegos de la edad tardía. Me fascinó su estilo y, desde entonces, he seguido toda su trayectoria literaria y, por supuesto, no he dejado de leer todas las novelas y libros que ha ido sacando. Jamás me ha defraudado. Siempre encuentro en sus textos al escritor que me fascinó cuando era muy joven. 




Con estas premisas, no podía perderme un acto literario que se celebró el pasado jueves 23 de febrero en la Biblioteca Salvador García Aguilar, de Molina de Segura, con la presencia del autor. Fue un gozo escucharlo. Después, fui prudente ante la larga cola que se formó y solo le presenté para que me firmara dos libros de los diez que había distribuido en dos bolsas que pesaban lo suyo. Eso sí, fue una suerte que tras el acto pudiera unirme a la cena con el autor, durante la cual lo escuché atentamente. Prueba de una noche tan especial para mí es esta foto que conservaré como un recuerdo muy valioso.




Aprovecho que ando por aquí para recordar a quien pueda y quiera acudir que el viernes 9 de marzo, a las 19,30 horas, estaré junto con otros autores y cantautores en el XXXVI Foro Poético del Real Casino de Murcia. En el Salón de Actos de dicho casino, se hablará sobre el impulso de la poesía y la narrativa.





Anticipo como primicia que el próximo 20 de marzo tendrá lugar la presentación en Murcia de mi libro de relatos Mujeres de otoño. En cuanto tenga más datos, los traeré por el Cobijo.




Y por último, os dejo el enlace a la revista Capítulo 1, en cuyo número 7, correspondiente al mes de marzo, sale una entrevista que me han hecho.




P.D.— Creo que he hallado un mecanismo para que pueda comentar en este blog quien quiera, sea de Blogger o de Google +. A ver si funciona.

jueves, 22 de febrero de 2018

REDES SOCIALES


Lo primero que quiero indicar es que no es mi intención hacer en esta entrada un estudio, una loa o una crítica exhaustiva de las redes sociales. Solo pretendo plasmar por escrito ciertas reflexiones que se me repiten últimamente.

Por tanto, no voy a entrar en lo bueno que tienen las redes sociales, como conectar a personas de todo el mundo, facilitar las relaciones sociales de los más solitarios, permitir a familias separadas estar en contacto y un largo etcétera. Tampoco me demoraré en lo malo que todos sabemos: la adicción que producen en muchos, la realidad personal distorsionada que se ofrece en ellas, la sustitución del contacto cara a cara por el virtual y una extensa retahíla de defectos.

Empezaré por el blog, la primera red a la que accedí en un ya lejano noviembre de 2009. Vi de inmediato su utilidad para transmitir mi amor por la literatura, conocer gente igualmente interesada en la misma, colocar pequeños escritos y poemas (hoy suprimidos gracias a los maestros del plagio), hablar de mis lecturas, de los autores que me interesan y expresar lo que en un momento determinado me apeteciera. En fin, supongo que en esto del uso del blog cada uno lleva su particular brújula. 

Pronto me di cuenta de que no podía dedicarle mi vida al blog, pues hace años estas redes tenían un auge tremendo y eran cientos y cientos las personas que pasaban por él cada día, algunos muy próximos a mis intereses y otros muy alejados de los mismos. Con el paso del tiempo y las ideas bastante claras, decidí mantener este Cobijo y llegamos a una relación satisfactoria para ambos: absoluta libertad, lo que implica que vengo a él cuando puedo y me apetece y me alejo si he de atender otras cuestiones que estimo prioritarias. 

Todo iba bien mientras Blogger funcionaba de manera predecible, aun cuando los blogs empezaron a perder lustre, interés y visitantes de forma gradual, que emigraban en manada a otras redes más inmediatas y menos artesanas. No sé si a consecuencia de ese auge de otras redes sociales en detrimento de los blogs, Google se sacó de la manga Googgle +, cuya existencia no me parece mal si no intentara a toda costa absorber al ya lánguido Blogger.

Al poco de aparecer Google +, un aviso que interpreté como una recomendación de mejoría inminente (¡qué ilusa fui!), me llevó a enlazar el blog con Google +. Resultado: perdí todos los comentarios de Blogger y los visitantes de Blogger que no usaban Google + no podían comentar ya en el Cobijo, con lo que recibía comentarios de estos vía correo electrónico.

A primeros de este año, tras tantos y tantos correos de queja por no poder comentar en el blog, retorné a Blogger. Entonces perdí todos los comentarios recibidos durante la fase de Google +. Me resigné a este disparate hasta que surgió mi indignación cuando, en la entrada anterior, Aristos Veyrud realizó un comentario que recibí por correo electrónico como un comentario a dicha entrada y que no me explico por qué extraña razón no apareció reflejado allí. No entiendo cómo ocurren estas cosas. No lo sé y me disgusta, lo cual suma puntos en mi disgusto con la mecánica del blog. Si le doy a un botón, no pueden comentar los de Google + y sí los de Blogger. Si le doy a otro botón, acceden los de Google + y no los de Blogger. ¿Es que no existe la posibilidad de que el blog pueda admitir a todos, tal y como me gustaría, tal y como ocurría hace ya bastantes años? Ahora todo es más sectario y complicado tras la creación de Google +, está visto. Y haga lo que haga, fastidio a alguien sin pretenderlo.

Lo dicho es en cuanto al blog, que, como otros tantos, pierde seguidores día tras día, lo mismo que los pierdo en Google +, como otros muchos usuarios de esta red, lo cual me lleva a la conclusión de que Google no ha sabido imponerse a otras redes sociales.

Y para qué hablar de las otras redes sociales… Con respecto a las que conozco por haberme metido en ellas, también observo la decadencia, el aumento de la publicidad constante, el hecho de que solo vea las publicaciones de una decena de amigos (por ejemplo en Facebook, que tengo más de 4900 y solo veo pasar, día tras día, las de unos pocos; y, hablando de Facebook, o de Blogger, o de Google +, que ya no sé quién es el responsable, me han dejado a cero los likes del Cobijo).

Así van las cosas en estos escaparates públicos. Pero no me quejaré, porque si sigo en ellos, aunque sea de forma esporádica y a mi aire, es porque me dan bastantes satisfacciones, sobre todo por la oportunidad de conocer a personas muy interesantes.

En otro orden de ideas, no quiero despedirme sin anunciaros que el próximo 9 de marzo, a las 19,30 horas, estaré en el Foro Poético del Real Casino de Murcia, que se celebra en el Salón de Actos de este último. Agradeceré la presencia de quienes por razones de proximidad geográfica puedan acercarse.
Hago este anuncio con tanta antelación por estar inmersa en los preparativos de la salida de un nuevo libro de relatos, que tendrá lugar en marzo. Ya daré cuenta de él más adelante. De momento, os dejo su título: Mujeres de otoño.