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jueves, 17 de mayo de 2018

ESCOLLOS Y ALEGRÍAS


Dice Bernardo Atxaga en Obabakoak, que «la clave está en la mirada del autor, en su manera de ver las cosas». Qué afirmación más cierta. Todo depende de cómo miremos y el cómo miremos, a su vez, está condicionado por cómo nos encontremos en un momento dado. Caben tantas miradas como estados de ánimo. Y como nadie nos escapamos de atravesar momentos bajos (ya lo indicaba Maurice Blanchot: «los escritores más puros no se hallan enteramente en sus obras, también han existido, incluso vivido: hay que resignarse»), ahora me toca a mí uno de ellos, que nunca los cielos son eternos ni el sentido del humor inmutable. Un problemilla físico me exige reposo. Sé que muchos me entenderéis, pues como certeramente señaló Mircea Cartarescu «tu público envejece contigo» y envejecer implica amansarse, ser capaz de admitir la limitación de la propia fuerza. 
Qué lástima esta de envejecer, sobre todo cuando envejece el cuerpo y el espíritu sigue tan entusiasta como cuando eras joven. Pero no se nos pregunta si nos gusta o no la vida: ahí está y hay que tomarla como es, sin un exceso de dramatismo si queremos pasar desapercibidos a los múltiples males que podrían rondarnos y que seguro que se ceban en nosotros si contraemos el gesto. Así que pelillos a la mar y a hacer en cada momento lo que corresponde y nos pide nuestro interior. Porque si no puedo detenerme en escribir largo y tendido, sí puedo leer, caminar, sonreír, estar con los que quiero… Además, este parón también me va a servir para prepararme con toda la ilusión un viaje que tengo proyectado para primeros de julio. Todo depende de cómo miremos, de cómo enfoquemos la mirada, no hay que olvidarlo. Una cosa es reconocer que se está algo torpe con las manos y otra muy distinta es amargarse por ello, ir en contra de la evidencia de que el reposo nos beneficia, así que me despido no sé hasta cuándo.
Y me voy a despedir dejando un vídeo que ha realizado el poeta Gustavo Figueroa Velásquez, colombiano afincado en Suecia, que es un torrente de sensibilidad, autor del blog Contrastes. Lo recibí hace un par de días de su generosidad infinita, pero hasta hoy no he podido ponerme a teclear un poco (y aún voy a paso de tartana). Este vídeo que recoge un poema que el amigo poeta me dedica, con música de Ernesto Cortázar, me ha emocionado profundamente. No creo ser merecedora de tanto, pero lo acepto con júbilo y gratitud.


Sed felices, porque aun en las situaciones más feas existen cosas hermosas que vienen a salvarnos. Nada, ni tan siquiera la vida, es definitivo. Todo pasa, incluso el dolor y su vileza.

jueves, 1 de marzo de 2018

UN RECUERDO INOLVIDABLE Y OTRAS CUESTIONES FELICES


Los que seguís este blog desde hace tiempo conocéis mi admiración por Luis Landero. Es muy antigua, ya que surgió en el ya lejano otoño de 1989, cuando leí su magnífica primera novela: Juegos de la edad tardía. Me fascinó su estilo y, desde entonces, he seguido toda su trayectoria literaria y, por supuesto, no he dejado de leer todas las novelas y libros que ha ido sacando. Jamás me ha defraudado. Siempre encuentro en sus textos al escritor que me fascinó cuando era muy joven. 




Con estas premisas, no podía perderme un acto literario que se celebró el pasado jueves 23 de febrero en la Biblioteca Salvador García Aguilar, de Molina de Segura, con la presencia del autor. Fue un gozo escucharlo. Después, fui prudente ante la larga cola que se formó y solo le presenté para que me firmara dos libros de los diez que había distribuido en dos bolsas que pesaban lo suyo. Eso sí, fue una suerte que tras el acto pudiera unirme a la cena con el autor, durante la cual lo escuché atentamente. Prueba de una noche tan especial para mí es esta foto que conservaré como un recuerdo muy valioso.




Aprovecho que ando por aquí para recordar a quien pueda y quiera acudir que el viernes 9 de marzo, a las 19,30 horas, estaré junto con otros autores y cantautores en el XXXVI Foro Poético del Real Casino de Murcia. En el Salón de Actos de dicho casino, se hablará sobre el impulso de la poesía y la narrativa.





Anticipo como primicia que el próximo 20 de marzo tendrá lugar la presentación en Murcia de mi libro de relatos Mujeres de otoño. En cuanto tenga más datos, los traeré por el Cobijo.




Y por último, os dejo el enlace a la revista Capítulo 1, en cuyo número 7, correspondiente al mes de marzo, sale una entrevista que me han hecho.




P.D.— Creo que he hallado un mecanismo para que pueda comentar en este blog quien quiera, sea de Blogger o de Google +. A ver si funciona.

miércoles, 7 de febrero de 2018

ENTRE EL FRÍO Y LA LITERATURA

Estamos en invierno en el hemisferio norte, es obvio. El tiempo se encarga de confirmárnoslo con fríos intensos y nevadas que nos dejan estampas muy bellas, sobre todo si se ven bajo techo y al calor de la lumbre. Otra cosa es bregar con toda esa nieve en las carreteras, en las líneas de ferrocarril, en las calles y plazas resbaladizas o en el día a día, donde la rutina cotidiana de muchos pueblos y ciudades se ve alterada para gozo de los niños que no pueden acudir a clase. Donde vivo, no ha nevado, aunque hace muchísimo frío para lo que es costumbre en mi tierra.
No me quejaré del frío, que a mí me gusta especialmente, ya que me despeja la cabeza, y una cabeza despejada en mi caso es una cabeza con ganas de literatura, sea para escribirla o para leerla.

Por lo que a lectura se refiere, he acabado hace poco con la novela que consagró al escritor indonesio Eka Kurniawan: La belleza es una herida, publicada en España por Lumen en octubre de 2017, quince años después de que apareciera en su país y traducida a treinta y cinco idiomas. 
Según mi criterio, se trata de una novela estupenda y muy entretenida, donde el autor crea un universo propio en sus páginas. Una saga familiar donde las mujeres tienen un papel preponderante. 
Se inicia con el regreso a la vida de Dewi Ayu tras veintiún años muerta. Dewi Ayu, una reconocida prostituta con sangre holandesa en sus venas, da a luz a cuatro hijas, las tres mayores muy hermosas y terriblemente fea y monstruosa la cuarta. Al alumbrar a esta última, cuyo nombre, por pura paradoja, es el de Bella, es cuando decide morirse. Asistimos a la historia de esta mujer y a la de de sus cuatro hijas, así como a la de los hombres que con ellas se relacionan e incluso a la de los nietos de Dewi Ayu. Dichas historias corren paralelas a la historia de Indonesia en el siglo XX, con el fin del colonialismo holandés, la ocupación japonesa y sus masacres vergonzosas, para acabar con la instauración de un régimen dictatorial que generó las terribles purgas anticomunistas. Amor, pasión, dolor, violencia y ternura en una historia que se desarrolla en la fantástica Halimunda. Nos regala personajes inolvidables, tanto femeninos como masculinos, dramatismo, tradiciones, leyendas y unas pinceladas fantásticas muy presentes desde el inicio, con muertos que se comunican con los vivos o que vuelven del más allá, o con fantasmas que conviven con los habitantes de Halimunda. Todo es posible en una narración que teje un destino aciago, e inamovible, para sus protagonistas.
La escritura de Eka Kurniawan se recrea en los personajes, es de tono intimista y ritmo pausado, con la acción bien dosificada. Un autor en estado de gracia con un sabio manejo de los elementos reales y los fantásticos. 
Se ha dicho que su obra transita entre el realismo mágico y la fantasía surrealista. El propio Kurniawan indica al respecto: «Hay un elemento mágico y surrealista en mi obra y es achacable a la influencia de las novelas de terror típicas de Indonesia y de artes marciales, que era lo que leía de adolescente. Participo además en la tradición oral de nuestro folclore, con teatro de sombras chinescas, y las historias que me contaba mi abuela, pero también con la literatura occidental clásica».
Por lo expuesto, a Eka Kurniawan se lo ha comparado con Gabriel García Márquez, Salman Rushdie o Günter Grass. El escritor agradece estos elogios, pero él se pone como modelos a Kafka y Cervantes «por el humor y la fantasía que permiten contar lo más terrible y embellecerlo». La admiración hacia Cervantes es patente en sus entrevistas y se acredita con la cita del Quijote que abre La belleza es una herida.
Pese a los hechos reales que refleja novelados, no estamos ante una novela histórica que siga fechas o acontecimientos determinados, sino ante una novela a secas, donde la fuerza de la historia radica en la saga familiar protagonista, así como en una serie de personajes secundarios absolutamente redondos, como el sepulturero Kinkin. El propio autor indicó: «Hablo de la gente normal y humilde y de lo que les ocurre al margen de quien gobierne, sean holandeses, japoneses o indonesios, y que siempre están oprimidos».

Por último, no quiero marcharme sin deciros que hace poco tuve una gran alegría al conocer que mi novela La epidemia del siglo ha sido finalista en la categoría de Narrativa en los Premios Fray Luis de León de Creación Literaria 2017. No ha ganado, pero haber llegado hasta la final de un premio tan prestigioso es todo un logro para mí. 


miércoles, 24 de enero de 2018

UNA CRÓNICA DE ANDAR POR CASA

Inauguré el año con una gripe bastante latosa, pues no ha terminado de curarse hasta hace unos días. Diez años que no tenía gripe y la pesqué con avaricia. Menos mal que ya ha tenido a bien marcharse de mi casa. En mi tierra, la llamada influenza ha arrasado, una epidemia en toda regla.

Quitado el dato referido, he de decir que estoy contenta con este aún joven 2018. Como anunciaba en la anterior entrada, el viernes 19 llegué a Barcelona para acudir al evento organizado y dirigido por Dedalo Ignacio Borraz bajo el nombre «Me suenan tus letras», el correspondiente al mes de enero del año en curso. Fue una velada que me encantó, una velada literaria llena de calidez y sensibilidad, con una organización perfecta, unas preguntas de altura, un público maravilloso (entre ellos, algunos amigos muy queridos). Tres horas y media intensas, colmadas de literatura y música, participativas, espontáneas… Todos los adjetivos se quedan cortos. Recomiendo con fervor este encuentro distendido que se celebra una vez al mes. Si viviera en Barcelona, no me perdería uno.

En este particular «Me suenan tus letras», tuve la suerte de compartir entrevista-presentación con mi querido paisano de Cartagena Fernando da Casa, él con su novela La Gioconda es falsa y yo con Diario de una fuga. Aparte, Fernando, su familia y yo compartimos viaje de ida y vuelta (el de ida bastante accidentado, por un retraso en el vuelo de tres horas y media), lo que sirvió para que estrecháramos los lazos de nuestra amistad.

Y hablando de amistad, qué bien lo pasé durante el fin de semana con las amigos de Barcelona. Un viernes, un sábado y un domingo intensos. 
Gracias a todos los que os acercasteis el viernes: Ángeles Ros Campillo, Carmen Oliva, Eugenia Kléber e Ignacio (que se acercaron desde Sitges), Jone Miren Asteinza (que vino con su marido desde Rubí), Jaume y Montserrat Sala Porta (llegados desde Sant Just Desvern), Isabel Mercadé y Anna Jorba Ricart. 
Y de manera muy especial, gracias por todas las atenciones dispensadas durante los tres días a mis amigas de tantos años: Isabel Mercadé y Anna Jorba Ricart.

Por último, cierro esta entrada con una mini reseña de un libro que he leído en los últimos dos días: La hipótesis Saint-Germain, de Manuel Moyano, que obtuvo el XVII Premio "Carolina Coronado" de Novela Ciudad de Almendralejo y que ha sido publicada por Algaida. 
Muy en la línea del autor, nos adentramos en el tema de la eterna juventud y la piedra filosofal, aventuramos postulados científicos, concluimos con un giro o cambio de registro argumental considerable y, en cualquier caso, espectacular.
Me ha gustado especialmente el narrador, también personaje, Daniel Bagao. Asimismo es destacable el personaje alrededor del cual gira la novela, un hombre que nos descubre sus secretos al final de la novela.
Dentro del estilo sobrio y mesurado de Moyano, con abundancia de datos históricos y multitud de escenarios, brilla otra vez en esta novela la imaginación y el gusto por la aventura del autor.

miércoles, 10 de enero de 2018

LECTURAS DE 2017

Como ya es costumbre, dedico la primera entrada del año a las lecturas que más he disfrutado durante el pasado 2017.
Han sido 71 libros íntegros, de cabo a rabo, y dos que dejé inconclusos al poco de empezarlos por no convencerme. Ya he dicho en otras ocasiones que no merece la pena perder el tiempo en lecturas que no aportan nada. La lectura es una de las actividades más gozosas que conozco, por  lo que si no consigo ese gozo, condeno el libro sin remordimiento alguno.
Destaco entre los libros que he leído los siguientes:


1.— La trilogía de Nueva York, de Paul Auster. Publicado por Anagrama.
En 2017 he releído una buena parte de las obras de Auster, entre las que se encuentran estas tres novelas cortas que le dieron fama internacional (La ciudad de cristal, Fantasmas y La habitación cerrada). Fue un disfrute de principio a fin, sobre todo con La ciudad de cristal y con Fantasmas, pura metaliteratura dentro de una atmósfera alucinada. 

También leí de Auster Leviatán (que no sé cómo se me escapó en su día), publicado por Seix Barral. Una maravillosa novela de estructura circular que recoge un juego de espejos, donde el propio Paul Auster se transparenta en la voz del narrador (con sus mismas iniciales) y su mujer Siri (en Iris). La historia de un escritor contada a través de otro escritor amigo suyo.

Ahora, en los primeros días de este año 2018, concluí su última novela, la voluminosa 4 3 2 1. Prefiero no opinar sobre ella, porque no me ha convencido.



2.— La vida negociable, de Luis Landero. Publicado por Tusquets.
Maravillosa novela de principio a fin, donde brilla el mejor Landero. 
El protagonista es una antihéroe, incluso una mala persona en ocasiones. Pero el autor teje la ternura en sus líneas, aun en los personajes más odiosos, nos hace asomarnos a ellos, a sus interiores, para que conozcamos mejor sus razonamientos y podamos entenderlos.
Para no variar, su prosa es sublime.



3.— Manual para mujeres de la limpieza, de Lucia Berlin. Publicado por Alfaguara.
Un conjunto de relatos magníficos e impactantes de una autora con una voz muy auténtica.
Casi todos los relatos reflejan, de una forma u otra, su vida, una vida atormentada entre el alcohol, las separaciones matrimoniales, los problemas de salud y los empleos inferiores a su propia valía. Pero Lucia ama la vida y lo demuestra en sus páginas, con una escritura fresca, viva, directa.
Este libro contiene relatos memorables, como «Amigos», delicioso de principio a fin; «Inmanejable», un relato que impacta, rotundo, buenísimo; «Atracción sexual», muy simpático; «Penas», muy bueno; «Carmen», demoledor, o «Mijito», que sacude.
Una alegría enorme leer a esta mujer, a esta magnífica escritora que no conoció el éxito merecido en vida.



4.— El ángulo del horror, de Cristina Fernández Cubas. Publicado por Tusquets.
Quienes me conocen saben que me encanta esta autora desde hace ya muchísimos años. Le sigo la pista y leo todo lo que saca nuevo, además de releer lo anterior. 
Este libro, compuesto por cuatro relatos, ha sido una relectura apasionante. Es magnífico de principio a fin. Los cuatro relatos, cada uno en su estilo, son redondos, perfectos.
Otro libro suyo que releí en 2017, y que recomiendo de manera apasionada, es Parientes pobres del diablo, también publicado por Tusquets.
Tres magníficos cuentos componen el quinto volumen que la autora publicó en su día.
Muy bueno, con el estilo peculiar de Cristina: claro, con gran fuerza narrativa y con ese fondo misterioso tan característico con el que dota a sus relatos. En uno de los relatos, «El moscardón», me invadió la ternura, y es que la autora sabe manejar diversos registros.

También releí de esta magnífica cuentista Mi hermana Elba, Los altillos de Brumal y Con Agatha en Estambul. Todos muy recomendables.



5.— Mientras escribo, de Stephen King. Publicado por Debolsillo (Penguin Random House).
Una obra que se sale de la producción de terror de King, de carácter autobiográfico y ensayística.
El famoso escritor nos cuenta parte de su vida y de su relación con la literatura de una manera cómplice y directa. Se hace muy cercano. Y sus apreciaciones literarias son, en general, muy certeras.
Me ha encantado. Una gozada de libro, muy bueno.



6.— La balada del café triste, de Carson McCullers. Publicado por Austral (Planeta).
De esta autora norteamericana ya leí hace años la novela El corazón es un cazador solitario, que me gustó.
Me tocaba este libro de relatos, donde destaca de manera brillante el que le da título al libro, «La balada del café triste», un relato de largo aliento, magnífico de principio a fin, donde puede aprenderse eso que tanto se recomienda: «muestra, no cuentes», con unas descripciones atinadas y con un personaje, Miss Amelia, genial, memorable.
Otro relato que me gustó mucho fue «Dilema doméstico», más breve y tierno, donde se palpa la tragedia del alcoholismo.
Una autora con muy buena mano para retratar personajes con alguna minusvalía, sea física o psíquica.



7.— 84, Charing Cross Road, de Helene Hanff. Publicado por Anagrama.
Entretenido y entrañable libro que leí por recomendación de una buena amiga. 
Recoge la correspondencia entre la autora americana y Frank Doel, empleado de la librería londinense Marks & Co.
En él, late de forma esplendorosa el amor por los libros. También refleja los racionamientos en Londres tras la II Guerra Mundial, la generosidad de los pobres, una ironía exquisita, así como una serie de sentimientos verdaderos que emocionan.



8.— El cuento de la criada, de Margaret Atwood. Publicado por Salamandra.
Una estupenda distopía donde la autora nos habla desde la perspectiva de una criada de una sociedad autoritaria donde la mujer han perdido su identidad y solo se la tiene en cuenta a efectos de la procreación u otros roles determinados por los jerarcas.
Muy bien desarrollada la novela, si bien, en ocasiones, he sentido que se ha estirado de más la autora, que se ha repetido; tal vez, algo más corta hubiera quedado más impactante.



9.— Cómo comportarse en la multitud, de Camille Bordas. Publicado por Malpaso.
Una novela deliciosa narrada por un preadolescente hasta su llegada a la adolescencia. 
Fresca y espontánea, no quita para que, en ocasiones, se traten temas muy duros, pero lo hace la autora de una forma suave. La sonrisa no abandona mientras se lee. La he disfrutado.
Camille Bordas, una autora muy joven que promete.



10.— Una temporada en el purgatorio, de Dominick Dunne. Publicado por Libros del Asteroide.
Una novela de corte clásico, profunda, densa, con una fuerte carga de crítica social a los adinerados y poderosos, ya que refleja sus luces y sus sombras, sus puntos fuertes y débiles.
Me ha gustado.







Quedan fuera otros muchos libros con los que he disfrutado , como La loca de la casa, de Rosa Montero; La muerte de Iván Illich, de Tolstói; Algo se ha roto, de Eugenia Kléber; El abismo verde, de Manuel Moyano; Canción dulce, de Leila Slimani; Respiración artificial, de Ricardo Piglia… La relación sería demasiado larga y a saber si tediosa. A diferencia de otros años, no me he marcado un número de libros para reseñar. He metido los que están, incluso al tocar un autor los demás que he leído de él (a excepción de Auster, al no incluir otros dos libros releídos).

Por último, y a título personal, anuncio que el próximo viernes 19 de enero, a las 19,30 horas, estaré en Barcelona, en el Jamming Lounge, carrer de Vallfogona, 23, Gràcia. Con mi novela Diario de una fuga.
Este es el cartel anunciador:


¡Felices lecturas para el 2018! 

miércoles, 24 de mayo de 2017

DISTRAÍDA

Todos atravesamos fases en nuestra vida. A veces, estamos más tranquilos y el tiempo se ensancha, de forma que llegamos a todo sin problemas. En otras ocasiones, los acontecimientos nos enredan y las cuestiones cotidianas pasan a segundo término. 

Han ocurrido muchas cosas desde la última vez que actualicé el blog. De forma resumida, reseñaré:

1. El día 11 de mayo, conforme a lo previsto, tuvo lugar en la Biblioteca El Carmen de Murcia la presentación de la edición impresa de mi novela Diario de una fuga, una presentación muy entretenida a juicio de los asistentes, donde estuve acompañada por el cantautor José Antonio Abellán y por Jesús Juárez Torraba como maestro de ceremonias. Dejo unas cuantas fotos a modo de recuerdo.









2. Con posterioridad a la presentación, salió publicada una entrevista en el periódico La Verdad de Murcia, concretamente el martes 16. Fue efectuada por Antonio Botías Saus. Dejo el enlace al diario digital, donde se lee más cómodamente.


3. El miércoles pasado, día 17, acudí a Lorquí, un pueblo cercano a Murcia, donde tocaba una entrevista radiofónica, que fue efectuada por Alexander Copperwhite y Cristóbal Terrer Mota para el programa de radio El bancal de los artistas, de Voz Fm Murcia 107.2. De esta no tengo podcast.


4. El sábado 20 pasé un día estupendo en Valencia, donde acudí a la VII Microquedada Relatista. Fue una jornada entrañable en compañía de viejos y nuevos amigos del género muy breve. Paseos, charlas, comida con micros tuneados, presentaciones de libros en tono de broma (entre ellos, mi novela Diario de una fuga), concurso de microrrelato rápido con premio de los libros presentados para los ganadores… Me supo a poco el día, la verdad, señal de que estuve muy a gusto. No dejo fotos del mismo (no son mías y, además, salen otras muchas personas).

5. Como última noticia, indico que Diario de una fuga está disponible, además de en la librería Popular de Albacete, tal y como anuncié en su día, en las librerías de Diego Marín y en Educania/La Técnica, ambas de Murcia.

Ahora que parecía que las aguas volverían a sosegarse, he de prestar atención a una actualización íntegra del ordenador que exige de mi tiempo (cómo moverme por él sin volver a dominarlo de cabo a rabo, y aún ando muy despistada). Aparte de que me quedan flecos que atender con respecto a Diario de una fuga, y es que la llegada de un libro conlleva mucho alboroto, al que, todo hay que decirlo, atiendo gustosa.  

Como escribe el gran Paul Auster en su novela Un hombre en la oscuridad: «Solo están distraídos, atrapados en su peripecia vital». Pues eso, solo estoy distraída, atrapada en mi peripecia vital.

martes, 7 de marzo de 2017

ESCRIBIR

Como indica Margaret Atwood «aquí nadie regala nada. Escribir es un trabajo. También es apostar. No viene con un plan de pensiones. Habrá ciertas personas que puedan echarte una mano, pero en esencia te las tendrás que apañar solo. Nadie te obliga a escribir. Si escribes es porque has elegido hacerlo, así que no te quejes».
Y no me quejo. Pero jamás podré considerarlo un trabajo, sino una pasión. 
Me aplico con esmero a conseguir lo mejor de mí misma en cada frase, en cada párrafo, en cada obra. Escribir es una aventura que no se acaba nunca. No conozco mejor ocupación para mi tiempo. Nada me hace más feliz, sin perjuicio de que, a veces, pueda quitarme el sueño.
Sola. Bendita soledad, la soledad sonora a la que se refería el medio fraile. Quien no disfrute de la soledad que no se convierta en escritor. Soledad y escritura se dan la mano. Este no es oficio para ruidosos que precisan de constantes estímulos externos. Aquí el principal estímulo viene del propio interior, y hay que saber escucharlo y domarlo para transmitirlo. Una tarea apasionante.

También hay que amar las palabras, el lenguaje, la herramienta básica de este oficio. Me sonrío internamente ante aquellos que se definen escritores y no muestran interés alguno por el uso adecuado de la lengua en la que se expresan.
«Amar las palabras, tener interés en lo que se escribe, creer en el poder de los libros, esto supera a todo lo demás» indica Paul Auster en La habitación cerrada, de su famosa y magnífica Trilogía de Nueva York. 
Cómo me gusta Auster. Leerlo, releerlo.

Las palabras… Esas que nos persiguen o se nos resisten. Esas que nos salvan un texto o nos lo arruinan.
Las palabras… Cuántas trampas esconden. También, cuántas recompensas. Ellas vienen y van, desaparecen, se vuelven crónicas, nos invaden, nos sacuden, nos emocionan, nos enseñan, nos conmueven, nos acercan y nos apartan. Hay que llevar cuidado con las palabras, mucho cuidado. 
Ya lo decía Aldous Huxley: «Las palabras, como los rayos X, atraviesan cualquier cosa, si uno las emplea bien».

Sobre todo, conviene no perder de vista que lo importante son las preguntas, no las respuestas. 
Cuanto más nos preguntamos, más denso y poliédrico va a ser nuestro escrito. No debe preocuparnos no hallar soluciones. ¿Acaso la vida tiene solución cuando su fin siempre es el mismo? 
Las preguntas nos van a poner en la pista de lo que perseguimos, de lo que nos ronda e, incluso, de sus posibles desenlaces. Las preguntas abren mundos; las respuestas, los cierran.
Bien claro lo dice Rosa Montero: «La literatura es un camino de conocimiento que uno debe emprender cargado de preguntas, no de respuestas».

Tampoco conviene perder nunca de vista aquello que indicaba mi querido y admirado Miguel Espinosa: «El talento es bondadoso y modesto, amén de paciente». 
La paciencia es necesaria, imprescindible. Si no figura entre las cualidades propias, habrá que cultivarla con esmero y dedicación. No queda otra.
La modestia, o la humildad, son esenciales para mantener en vilo las aptitudes creativas, para tener los ojos abiertos a todo, para aprender lo que el mundo puede enseñarnos, para soportar todos los desprecios y humillaciones que tengan a bien propinarnos los otros. Estamos expuestos al juicio de los demás, siempre expuestos, y en ocasiones nos sentiremos como la diana, preparada para recibir las flechas.

Y, por último, que no nos falte el sentido del humor. Es de lo más saludable para poner nuestro ego en el lugar que le corresponde. De paso, no nos veremos abocados a enredosas depresiones que no nos van a solucionar nada, porque si estamos aquí metidos es por haberlo elegido, porque queremos.
Joyce Carol Oates es sabia cuando dice: «No intentes escribir para un "lector ideal". Puede que exista, pero está leyendo el libro de otro», o «Mantén un luminoso y esperanzado espíritu. Pero espera lo peor».

jueves, 16 de febrero de 2017

DE FLOJOS, PILLOS Y HONORABLES


Pienso que nunca escarmentaré. Me fio de las personas siempre y, luego, pasa lo que pasa. Quizá es que sigo aquellas viejas sentencias visigodas: «que la mano se atenga a la mano», «busca tu confianza donde la dejaste». También la frase hermosa contenida en el Ordenamiento de Alcalá (creo recordar que es de ahí, si no me falla la memoria) que indica que «de cualquier manera que el hombre se obliga, queda obligado», y que no hace más que recoger la buena fe que debe regir las relaciones humanas. 
Pero cada vez se incumple más la palabra dada. El hombre de la sociedad actual solo se siente obligado si media un contrato escrito y firmado. A diferencia de otras épocas, y a excepción de los pícaros, que siempre los ha habido, la memoria de los compromisos asumidos verbalmente es nula; la honorabilidad, escasa. Hoy nadie se siente constreñido por su propia palabra. Y así nos va.
Me freno, porque no intento emitir juicios de valor sobre el comportamiento generalizado, con honrosas excepciones por fortuna. Si he metido toda esa palabrería periclitada en los tiempos presentes, es para dejar constancia de mi decepción en algunos ámbitos, como el editorial y todos sus aledaños. Creí en unas palabras y saqué una novela solo en formato ebook, tal y como me aconsejaron esas palabras que entonces las estimaba como sinceras. Como el tiempo pasaba y pasaba (un año y medio nada menos desde la publicación digital), a principios de este año pregunté que si iba a haber publicación impresa. Y claro, la respuesta fue la que ya me temía desde unos meses atrás, la negativa monda y lironda.
¿Qué hacer con una novela ya publicada en ebook en Amazon? Una novela por la que siento un cariño especial, pues en ella se recoge todo mi amor por la literatura, donde estoy presente mucho más que en otros escritos míos precisamente por ese amor que rezuma. Una novela muy personal, a la que siempre he deseado darle todos los mimos del mundo. 
Medité durante unos días de forma desapasionada. Sabía que debía sacarla pronto; bastantes esperas llevaba aguantadas. La novela ya estaba perjudicada al haber sido publicada en Amazon, por lo que debía buscar una editorial que la publicara solo en formato impreso. Ardua tarea si se conoce el panorama español, ya que las editoriales pueden tardar muchos meses en responder, si es que se dignan a responder. Pensé en las agencias literarias, otra cuesta casi insalvable, pues actúan de modo muy parecido a las editoriales. En estas andaba cuando se me cruzó en internet un artículo de una persona que se anuncia como agente literaria. No lo pensé dos veces y le escribí. Me respondió rápido y estuvimos diez días con cruces de correos electrónicos. Parecía que íbamos a entendernos, le interesaba la novela. Incluso hablamos por Skype. Todo rodaba. Sí, todo marchaba de maravilla hasta que me pasó su prepuesto. Nada más recibirlo, ya supe que hasta ahí habíamos llegado, porque esa persona solo era una pretendida agente literaria: no se puede pedir por un agente antes de publicar el libro una gran suma de dinero, y digo gran por el hecho de que así fue, no una cantidad testimonial para comenzar a rodar, que es lo propio del sector. Estaba muy claro que esa vía era una autopublicación encubierta. La agente justificaba su precio con sus contactos, como si no se acudiera a ella precisamente por ellos. Después, investigando por mi cuenta, observé que sus tratos eran con editoriales pequeñas, sin apenas distribución y con una amplia tendencia a la autoedición y coedición. Negocio redondo: yo te traigo autores que se pagan su edición, me llevo parte del pastel ahora y, después, ambos ganamos por las ventas de libros. Para eso no necesito un agente, está clarísimo, me voy directa a editar sin buitres que se ceben en mi trabajo. Como soy educada y me repugna la violencia, incluso en las formas, le dije lo que pensaba con buenas palabras, ya con la cabeza puesta en otro camino, el camino que he elegido, con buenas personas, profesionales, honradas y claras, a las que conozco desde hace años gracias a estos mundos virtuales, incluso personalmente a algunas de ellas. Personas generosas que siempre me han tratado de maravilla sin tener con ellos ninguna vinculación comercial o de interés, que me han hecho entrevistas en su página, que me invitaron para ir a firmar a la pasada Feria del Libro de Madrid. Se trata de MundoPalabras. Y ya andamos trabajando en la novela para que pronto pueda estar disponible. Existe confianza mutua, ¿qué más se puede pedir? 
Mientras escribía estas líneas, he recordado que hace tiempo saqué una entrada sobre la confianza. La he encontrado y refrendo todo lo que ella contiene, incluida mi devoción por Irène Némirovsky, una grandísima escritora. 
Así que, si no pasa nada, en breve me emocionaré con la edición impresa de Diario de una fuga y lo anunciaré a los cuatro vientos, que el contento suele ser muy escandaloso.

También ando contenta estos días por otros motivos literarios. En este mes ha salido la nueva novela de Luis Landero, La vida negociable. Para mí, siempre es un acontecimiento leer a Landero. Nunca me defrauda. Y voy leyendo la novela con cuentagotas, para estirar el placer. Ay, lástima que ya me queda muy poco para concluirla.
Descubrí a este autor a finales de 1989, cuando sacó su primera novela: Juegos de la edad tardía. Desde entonces, no me pierdo una obra suya. 
Hablando de Landero, recuerdo una anécdota de junio pasado, cuando estuve en la 75 Feria del Libro de Madrid. Firmé un viernes y, al día siguiente, sábado, íbamos mi marido y yo paseando, viendo y comprando libros por las casetas, cuando en una de ellas estaba él, Luis Landero en persona. Me empezó a palpitar muy fuerte el corazón. Allí estaba él, con su traje claro y ese hablar que ya le conocía de vídeos. Conversaba con un lector mientras le dedicaba un libro. ¿Qué hacer? Todos sus libros los tengo y no llevaba ninguno encima, de manera que no tenía excusa para el acercamiento. Por otra parte, debía guardar cola. Al final, venció la timidez y me alejé, contenta al menos de haberlo visto tan cerca. Si el aire llevaba parte de su talento, habíamos respirado el mismo aire a escasos dos metros de distancia.


Por último, me despido anunciando que el próximo jueves, día 23, a las 19,30 horas, estaré con Aroma de vainilla en la Biblioteca El Carmen de Murcia, Alameda de Capuchinos, 32. 
Dejo el anuncio por si alguien desea asistir, aunque bien sé que muchos de los lectores de este blog no sois de Murcia. Pero como nunca se sabe o, al menos, yo no sé quien se acerca a esta página, lo dejo dicho por si acaso.


Nota.— Redacto esta nota una hora y media después de sacada la entrada, y es que acabo de recordar una reseña preciosa de Linaje oscuro que hizo Francisco Rodríguez Mayoral en su blog El rincón del nómada. Y es que la vida da de todo, bueno y malo.

lunes, 9 de enero de 2017

LECTURAS DE 2016

Ha transcurrido otro año y, como en los dos anteriores, hago balance sobre las lecturas del mismo mientras me aplico ya con gozo en las nuevas lecturas de 2017.
En 2016 han caído 65 libros. No incluyo en el cómputo tres libros que dejé sin concluir por resultarme insustanciales, repletos de frases hechas, lugares comunes, tópicos y situaciones predecibles; alguno, incluso, mal escrito, con faltas de ortografía evidentes. ¿Para qué perder el bien más valioso que poseo, el tiempo, en lecturas que me aburren, que no me aportan nada? Como creo que he dicho alguna vez en este Cobijo, no me tiembla el corazón si he de condenar a la hoguera de los no leídos un libro que no me seduce. No soy masoquista ni leo para cumplir deberes escolares, sino para disfrutar y, en ocasiones, aprender y conmoverme. 
Para no perder la costumbre, me cuesta decidirme entre varios para traer aquí los cinco libros más reseñables de los que he leído, o releído, en 2016. Pero toca decirse, así que ahí van los cinco que tengo mejor valorados:


1.— La metamorfosis, de Franz Kafka, publicada por EDAF.
En 2016 he iniciado la relectura de la obra completa de Kafka. Aún me quedan algunos títulos pendientes para este 2017. 
Lo cierto es que he disfrutado con distinta intensidad de las obras releídas del checo. Unas me han llegado más que otras. La que se lleva la máxima puntuación hasta el momento y todo mi reconocimiento admirado es La metamorfosis, una soberbia novela corta colmada de maestría. Una historia donde la repulsión y la ternura se mezclan de forma magistral (a mí me ha producido una gran ternura en esta relectura). Me gustó cuando la leí por primera vez a los 21 años y ahora me ha gustado aún más. Engancha de principio a fin. Sin nada que le sobre ni le falte. Una auténtica gozada.
Otros relatos de Kafka que me han impresionado en la relectura de su obra es el magnífico Un virtuoso del hambre, donde queda patente lo poco que le gustaban a Kafka los placeres de este mundo, y La condena, donde brillan las obsesiones del checo y su complicada relación familiar, sobre todo con el padre.


2.— El castillo de arena, de Iris Murdoch, publicada por Alianza Editorial en su antiguo sello Alianza Tres.
Otra relectura apasionante donde Iris Murdoch demuestra su pulso para narrar historias donde las relaciones humanas son las protagonistas.
Esta magnífica novela la leí por primera vez en 1983 y ha sido un acierto volver a ella tras tantos años. Eso sí, confieso que se me avivaron las ganas de la irlandesa Murdoch tras leer en 2014 otra novela fenomenal del estadounidense John Williams: Stoner.


3.— La noche de los niños eternos, de Francisco Javier García Hernández, publicada por Raspabook.
Una maravillosa novela de fantasía juvenil que leí recién comenzado el 2016 y que me encantó. Hacía tiempo que no disfrutaba tanto con un libro de esta índole. Las aventuras no cesan y la magia está presente en cada una de sus páginas.
No diré mucho más, pues le hice una reseña al poco de leerla. Aquí dejo el enlace para el que esté interesado.
Otra novela juvenil que me ha gustado mucho en 2016 es Nunca dejes de mirarme, de Carol Munt, publicada por la autora en Amazon. Se trata de una novela profunda, llena de sensibilidad y con una atmósfera envolvente muy lograda, que versa sobre el tema de los malos tratos dentro del seno de la familia.


4.—Farándula, de Marta Sanz, publicada por Anagrama.
Fue Premio Herralde de Novela 2015. 
La leí en enero de 2016 y me impactó. Es una novela donde se retrata con gran maestría la vida de los actores y demás allegados al mundo del teatro. La autora aprovecha para hacer una lúcida reflexión sobre el talento, la fama y las luces de la popularidad; reflexión que puede extenderse a todos los sectores. Honda, incisiva y, a veces, demoledora.
En otra línea, aunque mi mente la enlaza con la lectura anterior de Marta Sanz, otra novela apasionante cayó en 2016: Contigo en la distancia, de Carla Guelbenfein, publicada por Alfaguara. Una novela muy bien estructurada y amena, con suspense literario, con reflexiones sobre la genialidad, la literatura, la poesía, la vida… La sombra de Clarice Lispector y la de la propia narradora planean en algunos pasajes. Profunda y con un lenguaje cuidado, lírico en ocasiones. Un descubrimiento esta escritora.


5.—La estación, de Manuel Navarro Seva, un libro de relatos publicado por el autor en Amazon.
Estos relatos tienen una gran fuerza narrativa. Se refleja tanto en lo que dice el autor como en lo que elide de forma atinada.
Es un libro de relatos maduro, lleno de evocaciones y con un tono unitario. El estilo de Manuel Navarro Seva me es ya inconfundible y creo que en este libro ha alcanzado un gran virtuosismo. Las historias que cuenta atrapan, nos las muestra desde la perspectiva más idónea al efecto pretendido, y lo hace con unas letras que saben dosificarse (tan importante en los cuentos). Su prosa cuidada, limpia y contenida despliega una multitud de sensaciones en el lector. La atención no decae en ningún momento.
En cuanto a los microrrelatos que contiene, son pequeñas joyas de orfebrería que consiguen que demos un respingo al leerlos o que nos acuda la sonrisa, cuando no la carcajada.
Otro libro de este mismo autor, Manuel Navarro Seva, leído durante 2016 y que me ha gustado es su novela Desaparecida. De ella hice una reseña en su día, a la que me remito por si a alguien le interesa.

En fin, me temo que he hecho trampa. Al final, he metido más de cinco libros. Qué le vamos a hacer. Me ha salido así y no tengo ganas de cambiarlo. Las normas, incluso las que nos imponemos a nosotros mismos, están para cumplirlas las más de las veces y para incumplirlas en otras ocasiones con carácter excepcional. Y acabo de decretar la excepcionalidad de esta entrada de resumen de lecturas anual.
Precisamente porque rompe la norma de mis primeras entradas anuales con los libros leídos durante el año anterior, observo que no he mencionado ningún libro de poesía. Y es que he leído poca poesía en 2016, cuatro libros solo. No obstante, uno de ellos destaco: Dónde o sobre grutas y arena, de Isabel Mercadé, publicado por Parnass Ediciones. Un poemario intimista de sintaxis desnuda donde el asombro de la existencia se palpa en cada uno de sus versos. Entre las páginas de este poemario se halla sensibilidad, soledad y un permanente diálogo con otras poetas ya fallecidas, como Emily Dickinson, Blanca Varela o Sylvia Plath, así como con las escritoras Clarice Lispector, Isabel Núñez y otras. Hice una breve reseña en esta entrada.

Por último, y aunque no tenga que ver con mis lecturas de 2016, dejo aquí un enlace a una reseña de un lector que ha releído mi novela Aroma de vainilla. Es una relectura de otro que a mí me ha llenado de alegría.

¡Feliz y venturoso 2017! Que tengáis magníficas lecturas en su transcurso. Tenemos casi todas las páginas de este año en blanco para llenarlas de buenos libros. Por muy grises que sean los días, un buen libro siempre los iluminará.